Terapéutica

Abbott cumple 75 años en España y sitúa los datos y la IA en el futuro del sistema sanitario

Abbott conmemoró sus 75 años de presencia en España con un encuentro centrado en su aportación a la mejora de la salud de los ciudadanos, los retos del sistema sanitario y el papel que jugarán los datos clínicos, la inteligencia artificial y el diagnóstico avanzado en la próxima década.
Representantes de Abbott junto a los ponentes de su acto del 75 aniversario.

Abbott celebró sus 75 años de presencia en España con un encuentro que reunió a profesionales clínicos, investigadores y expertos en innovación sanitaria para analizar la evolución del sistema sanitario y los retos que marcarán su futuro inmediato. El acto sirvió para repasar la trayectoria de la compañía en el país y, al mismo tiempo, para situar el foco en el papel que desempeñarán los datos clínicos, la inteligencia artificial y la automatización en la transformación del Sistema Nacional de Salud.

La conmemoración se planteó como un espacio de reflexión sobre los cambios experimentados por la práctica clínica desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. Durante este periodo, la sanidad española pasó de procesos manuales a entornos cada vez más digitalizados, capaces de generar y gestionar grandes volúmenes de información clínica.

En ese contexto, Abbott expuso su evolución en España desde sus primeras operaciones en los años cincuenta hasta su actual posicionamiento en áreas como el diagnóstico, el cuidado de la diabetes, la nutrición clínica, el ámbito cardiovascular y la neuromodulación. Según se expuso durante el encuentro, este recorrido se vinculó a soluciones orientadas a la prevención temprana, a una mejor toma de decisiones clínicas y a tratamientos más eficaces.

Luis García Bahamonde, gerente general de Abbott en España, señaló que “España cuenta con un sistema sanitario público sólido, talento clínico e investigador de primer nivel y una cultura orientada a la prevención y a la medición de resultados”, un entorno que consideró favorable para que la innovación tenga impacto real en la práctica asistencial.

Durante el acto, García Bahamonde también hizo referencia a la planta de nutrición clínica de Granada como uno de los principales exponentes de la actividad industrial de la compañía en el país. En su intervención, destacó la relevancia de esta instalación dentro del compromiso de Abbott con el sistema sanitario español y con el desarrollo de soluciones en nutrición clínica, subrayando el papel que desempeña en la fabricación y suministro de productos destinados a cubrir necesidades clínicas específicas, en línea con la apuesta de la compañía por la innovación aplicada y la mejora de los resultados en salud.

José Luis Portero, director médico de Abbott, amplió esta idea al vincular la trayectoria de la compañía en España con la aplicación práctica de la ciencia a lo largo de todo el continuum asistencial. En su intervención señaló que “la historia de Abbott en España es la historia de cómo la ciencia aplicada, en el laboratorio, en la nutrición clínica, en el control de una condición crónica o en una terapia mínimamente invasiva, puede traducirse en una mayor autonomía, menos complicaciones y mejor calidad de vida para millones de personas”. Portero situó esta evolución como un reflejo del impacto que tiene trasladar la innovación tecnológica y científica a la práctica clínica diaria, con un enfoque orientado a resultados y a las necesidades reales de los pacientes, tanto en el ámbito hospitalario como en el seguimiento de patologías crónicas.

El dato clínico como eje

Uno de los ejes centrales del encuentro fue el papel del dato clínico como elemento vertebrador de la innovación sanitaria presente y futura. Los expertos coincidieron en que la automatización del laboratorio, la interoperabilidad de los sistemas de información y la utilización de modelos predictivos basados en inteligencia artificial serán factores determinantes en la próxima etapa del sistema sanitario.

Durante el debate se subrayó que una parte sustancial de las decisiones clínicas se apoya en información procedente del laboratorio. En este sentido, se planteó que avanzar en diagnóstico avanzado, automatización e inteligencia artificial supone una inversión directa en seguridad del paciente, resultados en salud y sostenibilidad del sistema, al reducir reprocesos y aportar valor clínico.

La inteligencia artificial se presentó como una herramienta con capacidad para mejorar la eficiencia de los procesos asistenciales y apoyar la toma de decisiones clínicas, siempre a partir de datos de calidad y de una correcta integración en los flujos de trabajo sanitarios. En el encuentro se insistió en que su desarrollo debe ir acompañado de evaluación continua y de colaboración entre el sistema sanitario y la industria.

Emilio Flores, jefe del Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario San Juan de Alicante, subrayó que el diagnóstico constituye la columna vertebral de un sistema sanitario moderno y la base para avanzar hacia modelos predictivos, eficientes y orientados al valor. Durante el debate explicó que la mayoría de las decisiones clínicas se apoyan en datos procedentes del laboratorio, por lo que promover el diagnóstico avanzado, la automatización y la inteligencia artificial supone una inversión directa en seguridad del paciente, resultados en salud y sostenibilidad del sistema.

Flores expuso ejemplos de aplicación real de la inteligencia artificial en el entorno del laboratorio clínico, donde algoritmos automatizados permiten identificar riesgos y proponer pruebas adicionales de forma sistemática a partir de datos clínicos y de laboratorio. Insistió en que estas herramientas no eliminan la incertidumbre, pero sí contribuyen a reducirla y a mejorar la toma de decisiones de manera más rápida y precisa, siempre basándose en la evidencia científica y en las guías clínicas vigentes.

Julio Mayol, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos, centró su intervención en los retos que plantea la incorporación de la inteligencia artificial en los sistemas sanitarios. Alertó sobre el riesgo de generar expectativas excesivas en torno a estas tecnologías y defendió la necesidad de controlar ese entusiasmo para orientar correctamente las decisiones. En este sentido, advirtió de que la calidad de los datos es determinante y recordó que, si los datos de entrada son deficientes, los resultados de los modelos también lo serán.

Mayol planteó que, en una fase inicial, la inteligencia artificial debería aplicarse prioritariamente en ámbitos de gestión y administrativos de bajo riesgo, donde existe una elevada carga de trabajo que no aporta valor clínico directo. A su juicio, este enfoque permitiría liberar tiempo de los profesionales y avanzar de forma progresiva, definiendo primero qué procesos deben dejar de hacerse y, posteriormente, cuáles conviene automatizar, siempre bajo criterios de evaluación continua y mejora constante.

Juan Miguel Poyatos Díaz, estratega de crecimiento B2B y experto en ecosistemas de inteligencia artificial para empresas industriales, planteó la necesidad de llevar la IA sanitaria más allá de proyectos piloto y convertirla en una herramienta con impacto real en el sistema. En su intervención destacó usos concretos como la priorización de listas de espera, la predicción de riesgos o la monitorización en tiempo real del rendimiento de los modelos en entornos regulados, subrayando la importancia de incorporar la ciberseguridad desde el diseño y de contar con equipos capaces de integrar el lenguaje clínico, el de negocio y el de los datos.

Desde su experiencia en el ámbito industrial, Poyatos defendió que la inteligencia artificial debe entenderse como un catalizador de productividad y no como un elemento sustitutivo de los profesionales. Señaló que la IA no compite con el médico, sino que permite un uso más racional y humano de los recursos disponibles, y remarcó que el éxito de estas iniciativas depende de factores como el cambio cultural, las habilidades, los equipos y la capacidad de escalar los proyectos de forma sostenible en el tiempo.

75 años de Abbott

En paralelo al debate sobre el futuro del sistema sanitario, Abbott repasó algunos de los principales hitos que marcaron su actividad en España a lo largo de estas siete décadas y media. En el ámbito del diagnóstico, la compañía acompañó la modernización de los laboratorios clínicos hacia modelos digitalizados, automatizados e interconectados, con un papel relevante durante la pandemia de covid-19, cuando sus pruebas analíticas y de diagnóstico rápido contribuyeron a mejorar la detección temprana y la resiliencia del sistema sanitario.

En el cuidado de la diabetes, Abbott destacó el cambio de paradigma que supuso la introducción en España de los sistemas de monitorización continua de glucosa, que permitieron pasar de una visión puntual a un seguimiento continuo de los patrones glucémicos y facilitaron una mayor autonomía de las personas con diabetes. En nutrición clínica, la compañía situó la ciencia en el centro de su estrategia, impulsando la detección temprana de la desnutrición y la sarcopenia y desarrollando soluciones de nutrición especializada, producidas en su planta de Granada, reconocida por su excelencia operativa y eficiencia ambiental.

En el ámbito cardiovascular y de los dispositivos médicos, Abbott amplió las opciones terapéuticas mínimamente invasivas y desarrolló soluciones para pacientes con arritmias complejas y colectivos con necesidades específicas. Asimismo, la compañía señaló su apuesta por la neuromodulación como una nueva etapa en el abordaje del dolor crónico y los trastornos del movimiento, con un enfoque centrado en el paciente y en la personalización de la terapia, alineando su evolución tecnológica global con una visión de largo plazo en España.

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