La desinformación en el entorno sanitario no constituye únicamente un problema de reputación corporativa, sino que supone un riesgo directo para la salud pública y la seguridad de los pacientes. Así ha quedado de manifiesto durante la presentación del informe 'Desinformación y empresas: la tormenta perfecta', elaborado por Prodigioso Volcán, donde se analizó cómo la proliferación de noticias falsas afecta a la toma de decisiones. en todos los ámbitos empresariales.
En este contexto, enfocada en el ámbito sanitario y farmacéutico, Rita de la Plaza Zubizarreta, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, ha reivindica "la capacidad de respuesta de la profesión farmacéutica" ante lo que calificó como un fenómeno que afecta a la vida de las personas y a sus hábitos de salud.
De la Plaza subrayó que la red de 22.231 farmacias comunitarias representa una infraestructura sanitaria accesible, sin necesidad de cita previa ni listas de espera, lo que "genera una confianza máxima en los ciudadanos". Según explicó la tesorera, los más de 81.000 farmacéuticos "funcionan como un ejército trabajando en red cuando surge un problema de salud pública". Esta posición privilegiada permite al profesional sanitario actuar como autoridad de referencia, basando sus consejos en la evidencia científica y en una estrategia de comunicación rigurosa que busca contrarrestar el impacto de contenidos que compiten directamente con el conocimiento técnico.
El impacto en la adherencia
La preocupación por las consecuencias clínicas de la desinformación fue compartida por Ana Hernando, responsable de Government Affairs para Vacunas en GSK. Hernando advirtió que un bulo difundido con rapidez puede provocar que "un paciente no acuda a su hospital a recibir un ciclo de quimioterapia o que un padre decida no vacunar a su hijo". Esta situación tiene una repercusión directa en la salud colectiva y en la adherencia terapéutica. La representante de la industria biofarmacéutica señaló que el método científico "es lento por su propia naturaleza de observación y ensayo, mientras que el bulo es especulativo y se mueve a una velocidad que la ciencia no siempre puede igualar".
Por su parte, Saviano Abreu, director de comunicación y marca en UNICEF, recordó que para organizaciones internacionales la desinformación "es una cuestión de derechos". Abreu relató que cuando se cuestiona la información sobre nutrición o vacunación, "se pone en peligro la labor de defensa de la infancia". El representante de Unicef destacó que muchas veces se utiliza el nombre de la organización para dar credibilidad a informaciones falsas, por lo que defendió la necesidad de contar con voces que la población escuche para trasladar mensajes veraces de forma integral.
Asimetría económica del bulo
El informe técnico presentado durante la jornada revela que el 64% de los bulos sobre empresas provienen de las redes sociales y que el 55% de las compañías todavía carece de sistemas de monitoreo para detectarlos. Daniel Rodríguez, responsable de comunicación de Sopra Steria España, incidió en que la desinformación es también un fenómeno económico. Rodríguez detalló que "es significativamente más caro combatir una mentira que generarla", debido al esfuerzo de investigación y verificación que requiere el desmentido. Esta asimetría en la inversión representa uno de los principales obstáculos para las organizaciones, ya que solo un tercio considera que su respuesta actual es eficaz.
Para mitigar estos riesgos, De la Plaza detalló que la farmacia española "trabaja de forma proactiva desde 2021" con iniciativas de verificación para adelantarse a contenidos cíclicos, como las dietas milagro o los bulos sobre antibióticos. El objetivo de la profesión es ofrecer una contrapartida con lenguaje claro y vídeos sencillos que lleguen a los mismos canales donde se desarrollan las mentiras. La transparencia y el acceso a fuentes institucionales se consolidan así como las herramientas fundamentales para que el sector sanitario recupere el terreno frente a la desinformación.
Transparencia y rigor científico
En el cierre del debate los ponentes enfatizaron la importancia de la farmacovigilancia y la comunicación honesta de los ensayos clínicos, tanto en sus éxitos como en sus fracasos. Hernando insistió en que "explicar conceptos como la eficacia de una vacuna de forma comprensible es clave para generar confianza". El compromiso de la industria y de los profesionales farmacéuticos pasa por fortalecer proyectos de colaboración con pacientes y facultativos, asegurando que el paciente siga las indicaciones de su profesional sanitario y no se deje llevar por la especulación emocional que caracteriza a las crisis de desinformación actuales.



Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):