Francia y Alemania han dado un paso político relevante para situar la industria farmacéutica en el centro de la agenda estratégica europea. Las ministras de Sanidad de ambos países firmaron el pasado 18 de mayo, en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, una declaración conjunta para reforzar la industria farmacéutica en Europa, con un mensaje explícito, según el cual la UE debe mejorar sus condiciones para atraer investigación, desarrollo, producción e innovación farmacéutica.
La declaración, firmada por la ministra alemana Nina Warken y su homóloga francesa Stéphanie Rist, parte del diagnóstico de que Europa sigue siendo un mercado farmacéutico de gran dimensión, pero está perdiendo atractivo relativo por la presión regulatoria, la competencia de terceros países, las dependencias industriales acumuladas y las tensiones geopolíticas. El documento recuerda el peso del mercado europeo, que representa en torno al 25% de las ventas farmacéuticas mundiales, pero advierte de que la deslocalización y la competencia de países como India y China han debilitado la soberanía industrial europea.

Una declaración con lectura industrial, no solo sanitaria
La principal clave de la iniciativa es que Francia y Alemania no abordan el medicamento únicamente como una cuestión de acceso o gasto sanitario, sino como un sector estratégico para la autonomía europea. El texto sitúa en el mismo plano la seguridad de suministro, la competitividad, la capacidad innovadora, la protección ambiental y la fortaleza industrial.
Este enfoque conecta con el giro que está experimentando la política farmacéutica europea en los últimos años. La reforma de la legislación farmacéutica, la Critical Medicines Act y la futura Biotech Act forman parte de una misma agenda con el objetivo de mejorar el acceso de los pacientes, reducir escaseces, reforzar la fabricación europea y evitar que la innovación se desplace hacia otros mercados. En este sentido, cabe recordar que la Comisión Europea ha presentado la reforma farmacéutica como una actualización destinada a mejorar el acceso, la disponibilidad y la asequibilidad de los medicamentos, al tiempo que refuerza la competitividad y la innovación.
Seis prioridades comunes
La declaración identifica seis líneas de acción. La primera es reforzar Europa como territorio de investigación clínica. Francia y Alemania plantean aumentar el número de ensayos clínicos en la UE mediante procesos de autorización más rápidos, marcos jurídicos armonizados y mantenimiento de altos estándares de seguridad.
La segunda prioridad es facilitar el lanzamiento de nuevos medicamentos mediante una evaluación europea vinculante del beneficio y una mayor coordinación institucional. Este punto resulta especialmente sensible, ya que toca uno de los principales problemas del mercado europeo: la fragmentación entre autorización regulatoria, evaluación de valor, precio y financiación nacional.
La tercera línea es fortalecer la seguridad de suministro y la base industrial. El documento defiende incentivar la producción ubicada en Europa y acelerar procedimientos para hacer más atractiva la UE como localización farmacéutica. En este ámbito, Francia y Alemania respaldan explícitamente el objetivo del Critical Medicines Act de hacer más resiliente el suministro europeo de medicamentos.
El Critical Medicines Act, propuesto por la Comisión en marzo de 2025, busca mejorar la disponibilidad, producción y suministro de medicamentos críticos en Europa. El Consejo y el Parlamento alcanzaron un acuerdo provisional el 12 de mayo de 2026 que introduce, entre otros elementos, requisitos de resiliencia en la contratación pública de medicamentos críticos.
El precio deja de ser el único criterio
Una de las consecuencias más relevantes de esta agenda es que la contratación y la política de suministro podrían incorporar de forma creciente criterios distintos al precio. La resiliencia, la diversificación de proveedores, la localización de producción, la capacidad de respuesta ante crisis y la reducción de dependencias estratégicas ganan peso en la discusión europea.
Esto puede tener implicaciones relevantes para fabricantes de genéricos, biosimilares, principios activos, antibióticos, inyectables, vacunas y medicamentos esenciales. La declaración franco-alemana no concreta instrumentos financieros, pero sí refuerza el marco político para justificar incentivos a la producción europea y medidas de apoyo a cadenas de suministro consideradas críticas.
La propiedad intelectual vuelve al centro del debate
Otro punto especialmente significativo es la defensa de un marco uniforme, eficiente y favorable a la inversión en materia de propiedad intelectual, con mención expresa a los certificados complementarios de protección.
Esta referencia no es menor. La reforma farmacéutica europea ha generado un intenso debate entre quienes priorizan mayores incentivos a la innovación y quienes reclaman más instrumentos para acelerar la competencia, mejorar el acceso y contener el gasto. La posición franco-alemana introduce un mensaje de equilibrio, pero también de advertencia, ya que Europa no puede aspirar a atraer inversión farmacéutica si el marco de incentivos se percibe como menos previsible que el de otros mercados.
Para la industria innovadora, la declaración supone una señal política favorable. Para el sector de genéricos y biosimilares, el mensaje es más ambivalente: por un lado, se refuerza la necesidad de fabricar en Europa y garantizar suministro; por otro, se mantiene la defensa de incentivos robustos a la innovación.
Medio ambiente: equilibrio entre sostenibilidad y suministro
La declaración también aborda la regulación ambiental, en particular la Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas. Francia y Alemania reclaman “soluciones equilibradas” que permitan compatibilizar protección ambiental, seguridad de suministro y atractivo de la localización farmacéutica.
Este punto refleja una preocupación creciente en la industria: el riesgo de que nuevas cargas ambientales, especialmente sobre productos maduros o de bajo margen, puedan afectar a la viabilidad de determinadas líneas de producción en Europa. El mensaje político no supone una renuncia a los objetivos ambientales, pero sí introduce el argumento de que la sostenibilidad debe diseñarse sin agravar escaseces ni acelerar nuevas deslocalizaciones.
Un grupo de trabajo franco-alemán con posible influencia europea
Uno de los elementos más relevantes de la declaración es la creación de un grupo de trabajo ministerial binacional. Según el Ministerio alemán de Sanidad, este grupo servirá para concretar las líneas de actuación mediante un intercambio bilateral continuo.
El documento señala que este grupo abordará el riesgo de no disponibilidad de medicamentos innovadores, con el objetivo de facilitar el acceso al mercado de productos innovadores y mejorar el atractivo del entorno farmacéutico europeo.
La lectura política es clara: Francia y Alemania quieren ejercer liderazgo en la implementación de la nueva agenda farmacéutica europea. Si el eje franco-alemán consigue trasladar esta declaración a posiciones comunes en los debates comunitarios, podría influir de forma significativa en la aplicación práctica de la reforma farmacéutica, el Critical Medicines Act, el Biotech Act y las normas sobre propiedad intelectual.


Lilisbeth Perestelo: