La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, defendió con firmeza la calidad de la Sanidad madrileña y el trabajo de sus profesionales frente a las críticas recibidas por parte de la ministra de Sanidad, Mónica García, a lo largo de los últimos tiempos y especialmente en los últimos días. Lo hizo durante un desayuno informativo organizado por Europa Press, en el que reivindicó los resultados del sistema regional, censuró el uso partidista de la sanidad por parte del Ministerio y acusó al Gobierno central de alimentar un “relato” que no se corresponde con la realidad. “La Comunidad de Madrid tiene la mejor sanidad de España y de Europa y las cifras lo hablan”, afirmó, tras recordar que la región alcanza una esperanza de vida de 86,1 años, un indicador que, según dijo, acerca a España a Japón.
En un tono más politiquero que en ocasiones anteriores, dedicó gran parte de su intervención al contrataque contra Mónica García. No dejó pasar ninguna de las críticas que se han hecho a la sanidad madrileña en los últimos tiempos en materia de gestión indirecta, listas de espera, muertes en las residencias durante la pandemia o cribados. Tampoco se frenó a la hora de achacar al Ministerio los cuatro días de huelga del personal sanitario o los enfrentamientos que se están volviendo a ver entre diversas profesiones. En el mismo sentido, criticó el funcionamiento del Consejo Interterritorial y aseguró que en ocasiones la documentación se entrega “diez minutos antes de comenzar”.
Todo ello, según dijo, “es ruido para desviar el foco” de los escándalos de corrupción, de acoso sexual, sobrinas…”. Además, la consejera lamentó que esta guerra política está haciendo que los pacientes duden de la calidad de su sistema sanitario, generando “desasosiego e incertidumbre en los pacientes” y sembrando la duda sobre comportamientos “negligentes” de los profesionales.
Ante eso, la consejera subrayó la aportación de todos los actores del sistema. Destacó el papel de los profesionales, de las sociedades científicas y de los pacientes y defendió la colaboración de la industria farmacéutica y tecnológica, así como de la sanidad privada. A su juicio, esta conjunción explica el desempeño del sistema madrileño. “Esta sanidad no podría entenderse si no fuera un maravilloso mestizaje en esa sanidad en mayúsculas, pública y privada”, señaló.
En este sentido, Matute lamentó especialmente lo que denominó ataques injustificados a Madrid. Aseguró que responden más a una estrategia política que a un análisis riguroso de la realidad asistencial. Según explicó, la región atiende a un porcentaje elevado de pacientes procedentes de otras comunidades, lo que revela, en su opinión, la confianza en su modelo y la capacidad resolutiva de sus centros. “Somos generosos y tratamos a mucha gente de otras comunidades autónomas”, dijo. A este respecto, reclamó la actualización de los sistemas de compensación ya que se pensaron en una época con una tecnología y unos costes muy diferentes a los actuales.
La consejera abordó también la huelga sanitaria en curso, a la que otorgó una importancia que, en su opinión, se refleja poco en el debate público. Señaló que se trata de una huelga contra un Estatuto Marco “lesivo y regresivo”, aprobado por el Ministerio con una actitud “intransigente”. Criticó que la ministra optara por “manosear la sanidad para sacar tajada política” y por negociar solo con algunos sindicatos, generando enfrentamientos entre colectivos profesionales. Según sostuvo, el resultado será un deterioro asistencial que afectará a todos los hospitales del país. “Va a afectar a las listas de espera de todos los hospitales de España por una gestión ineficiente del Ministerio”, afirmó.
Matute extendió sus críticas al conjunto del Gobierno central. Denunció que los ataques a Madrid buscan “desviar el foco” de los problemas derivados de la gestión estatal y defendió la apuesta presupuestaria de la región. Recordó que su departamento maneja 11.000 millones, 2.200 millones más que al inicio del mandato de la presidenta Isabel Díaz Ayuso, y que la sanidad supone ya el 40% del presupuesto autonómico. Añadió que nueve de cada diez euros se destinan a servicios públicos sociosanitarios y arremetió contra la reducción de fondos estatales. Señaló que el Ministerio de Hacienda “ha quitado un euro de cada dos” a la sanidad y que el 50% de la partida sanitaria estatal se ha reducido “por decisión del presidente del Gobierno”. En su opinión, con 365 millones adicionales podría haberse reforzado aún más la capacidad asistencial de Madrid.
La consejera criticó igualmente la futura ley estatal de gestión pública de la sanidad, de la que alertó que puede interpretarse como un intento de recentralización y de debilitamiento de los modelos de gestión integrados en las comunidades. En cualquier caso, aseguró que no llegará a aprobarse ya que “los propios socios del Gobierno no la votarán” y, además, es “inconstitucional y va en contra de la normativa europea”, aseguró. Además, aseguró que Madrid no aceptará “lecciones” en este terreno y recordó que fueron gobiernos socialistas los que impulsaron modelos de gestión indirecta en territorios como Málaga, por la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, o en Castilla-La Mancha.
La defensa del modelo madrileño ocupó una parte central de su discurso. Explicó que solo el 10% del presupuesto sanitario se destina a hospitales de titularidad pública con gestión indirecta y que, en estos años, el incremento de financiación ha sido mayor en los centros de gestión directa que en los de modelo concesional. Reivindicó un modelo “liberal” de sanidad frente a esquemas “comunistas o cubanos”, que, según afirmó, limitan la capacidad de innovación y la libertad profesional.
Repaso a la Sanidad madrileña
A partir de ahí, Matute articuló su intervención en torno a las ‘4P’ que estructuran su estrategia sanitaria, que definió como un marco orientado a mantener la calidad y preparar el sistema para los retos de los próximos años. Desde este enfoque, dio paso a los principales avances logrados por la región.
Entre ellos, destacó el desarrollo de terapias avanzadas. Según explicó, Madrid cursó 800 solicitudes de tratamientos CAR-T y trató ya a 400 pacientes. Subrayó que siete de los veintinueve hospitales acreditados en España se encuentran en la región y que Madrid ha sido capaz de generar terapias propias. Recordó además que la comunidad es la única que cuenta con una estrategia regional de terapias avanzadas, cuyo eje es el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid. Para Matute, este despliegue muestra la capacidad de innovación y la potencia investigadora del sistema.
El posicionamiento de la región como referente en investigación biomédica fue otro de los puntos relevantes de su discurso. Madrid concentra 722 de los 929 ensayos clínicos activos en España, una cifra que la consejera utilizó para defender la necesidad de reducir “la hiperregulación” y de centralizar los acuerdos vinculados a los ensayos con el fin de facilitar la actividad investigadora. Aseguró que la comunidad seguirá impulsando esta línea de trabajo.
También defendió el despliegue asistencial de la región. Recordó la existencia de 110 centros de urgencias extrahospitalarias y reprochó al Gobierno central que mantenga una ley de compensación entre comunidades “anclada en el siglo XX”, que no tiene en cuenta la innovación ni la movilidad real de los pacientes. Reclamó “que se pague lo que se hace”.
En cuanto al acceso de los medicamentos, la consejera insistió en la necesidad de mejorar la gobernanza estatal y en evitar demoras derivadas de decisiones centralizadas. Subrayó que Madrid trabaja para que los pacientes reciban tratamientos de última generación en los tiempos adecuados, especialmente en ámbitos como las terapias avanzadas. Además, recordó la importancia de contar con financiación suficiente y previsible para sostener la incorporación de fármacos innovadores.
En la atención a patologías complejas, Matute se detuvo de manera particular en la esclerosis lateral amiotrófica. Explicó que el Gobierno autonómico se preocupa por “pacientes que son pocos”, como los afectados por ELA, porque su responsabilidad es garantizar la equidad. Mencionó el desarrollo de un banco de voces y otras iniciativas que buscan mejorar su calidad de vida. “Me da mucha rabia cuando desvían nuestro foco”, subrayó.
Matute cerró con una reflexión sobre los cribados poblacionales y la incorporación de la innovación diagnóstica. Lamentó que estos programas no ocupen espacio en el debate político pese a que “salvan vidas” y explicó que no todas las enfermedades deben cribarse, sino solo aquellas cuya evolución se conoce y para las que existe un tratamiento eficaz. Mencionó casos recientes detectados en Madrid, como un niño burbuja o una atrofia muscular espinal, y destacó que algunos pacientes accedieron a terapias de gran impacto, como un tratamiento CRISPR con un coste de 1,3 millones de euros. En la parte final de su intervención, la consejera abordó cuestiones de salud pública. Destacó la vacunación frente al VRS, que este año se extendió a personas mayores.













César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: