Política

Asturias se ofrece a la industria como escenario para pilotar innovación sanitaria

La consejera de Salud del Principado de Asturias, Concepción Saavedra, invitó a las empresas del sector sanitario a plantear proyectos de colaboración en la comunidad, defendiendo que su tamaño, con un millón de habitantes, y su sistema desarrollado la convierten en un entorno idóneo para pilotar soluciones.
La consejera de Salud de Asturias, Concepción Saavedra, durante su intervención.

La consejera de Salud del Principado de Asturias, Concepción Saavedra, ofreció a las empresas del sector sanitario la posibilidad de plantear proyectos de colaboración en la comunidad, defendiendo que el territorio reúne condiciones singulares para pilotar soluciones innovadoras. “Somos un millón de habitantes, tenemos un sistema sanitario muy desarrollado, tenemos un sistema de información también muy desarrollado”. Por todo ello, según Saavedra, Asturias es “el perfecto escenario para pilotar y para buscar soluciones sanitarias”.

Saavedra formuló esa invitación en el marco de un desayuno informativo celebrado en Madrid por Executive Forum con la colaboración de Lilly y Daiichi Sankyo, donde presentó el modelo sanitario asturiano como una “infraestructura estratégica”. Según expuso, la sanidad no debe entenderse únicamente como un servicio asistencial, sino como un “entorno estable de colaboración, innovación y desarrollo” y como “una forma de entender la sociedad”.

La consejera enmarcó su planteamiento en una defensa explícita del carácter público del sistema autonómico. “Somos una comunidad eminentemente pública y es así, defendemos los servicios públicos, pero también entendemos que hay que colaborar”, señaló. A su juicio, existen ámbitos en los que la cooperación con empresas resulta necesaria para avanzar en innovación, siempre dentro de un modelo regulado y evaluado.

En este contexto, Saavedra reconoció que “el sistema de compra suministro es insuficiente” y defendió la necesidad de evolucionar hacia fórmulas que permitan “compartir los riesgos” y “llegar a un acuerdo”. En su planteamiento, la colaboración con la industria debe articularse a través de evaluación de resultados, acuerdos de riesgo compartido y soluciones continuas que permitan a las empresas convertirse en “partners en el desarrollo conjunto de soluciones”, no solo en los grandes hospitales, sino también en los comarcales.

En este sentido, la consejera subrayó además que la incorporación de nuevas terapias y tecnologías debe ser ágil, pero con evaluación rigurosa. Asturias, indicó, debe “intentar hacer una incorporación ágil, pero centralizada” que estudie el “coste-beneficio” y cómo se implanta en todo el sistema sanitario. En esa línea, insistió en que “todo esto se tiene que ver en resultados”, vinculando innovación y sostenibilidad.

Saavedra advirtió también de que la evolución tecnológica es muy rápida y que el sistema debe aprender a implantar adecuadamente herramientas como la inteligencia artificial, las terapias dirigidas, el seguimiento remoto o la automatización logística. A su juicio, la colaboración con el sector empresarial puede facilitar esa adaptación, siempre bajo criterios de evaluación y transparencia.

La consejera cerró esta parte de su intervención con un llamamiento a la implicación conjunta de todos los actores. “La sanidad es uno de los mayores proyectos colectivos de una sociedad. Cuando administración, profesionales y empresas avanzan en la misma dirección, gana la ciudadanía y también el territorio”, afirmó.

Cuatro ejes de la Sanidad asturiana

La invitación a la industria se apoya, según defendió Saavedra, en un modelo sanitario con rasgos propios definidos. La consejera sintetizó esos valores en cuatro ejes: equidad, proximidad, profesionalidad y confianza, que, a su juicio, explican tanto la organización del sistema como su capacidad para afrontar proyectos conjuntos.

En materia de equidad, subrayó que en Asturias “la distancia al hospital o al centro sanitario no puede determinar el pronóstico”. De ahí la existencia de una red amplia y distribuida territorialmente, que incluye hospitales universitarios y comarcales, así como una atención primaria de gran capilaridad. “La atención primaria es clave, no es un filtro. La atención primaria resuelve el 80% de los problemas de salud de la población”, afirmó. Este despliegue, explicó, responde a la necesidad de garantizar igualdad de acceso en un territorio con elevada dispersión geográfica y una población envejecida.

Ese planteamiento conecta con el segundo valor, la proximidad. Asturias, indicó, ha optado por un modelo comunitario en el que el sistema sanitario no gira exclusivamente en torno al hospital, sino que se articula desde el entorno cercano del paciente. La consejera defendió que “llevar dispositivos sanitarios a las zonas más periféricas” es una decisión estratégica que contribuye tanto a la cohesión social como al desarrollo territorial. En este contexto, describió la sanidad como un generador de empleo, conocimiento, infraestructuras y cohesión social, especialmente en áreas donde la presencia de la Administración es limitada.

El tercer eje es la profesionalidad. Saavedra puso en valor la existencia de más de 20.000 profesionales en el sistema sanitario asturiano y recordó que se ha desarrollado un proceso de estabilización de 4.700 plazas. En un contexto de escasez de profesionales, aseguró que el objetivo es mantener un saldo positivo y reforzar la estabilidad, mediante incentivos para puestos de difícil cobertura y acuerdos con las organizaciones sindicales. Además, defendió la incorporación de nuevos perfiles, como ingenieros de datos o especialistas en análisis avanzado, como parte de la evolución del modelo.

Finalmente, la consejera apeló a la confianza como elemento estructural. A su juicio, un sistema público solo funciona si la ciudadanía lo reconoce como propio y está dispuesta a sostenerlo. En ese sentido, recordó que la sanidad representa el 36,9% del presupuesto autonómico en 2026, con 2.549,3 millones de euros, y que el gasto por persona protegida se sitúa entre los más altos del país, lo que, en sus palabras, constituye una “ventaja competitiva territorial”.

Estos valores, según defendió, no son ajenos a la propuesta de colaboración con el sector empresarial, sino que la condicionan. Asturias no busca replicar modelos basados en el volumen asistencial, sino trabajar “con la lógica de la calidad y la continuidad”, acompañando a los pacientes durante largos periodos en un contexto de envejecimiento, cronicidad y elevada esperanza de vida. Esa realidad demográfica, explicó, obliga a un sistema “más intensivo en proximidad, en conocimiento, en tecnología y en coordinación”, lo que abre espacios para proyectos conjuntos siempre vinculados a resultados y evaluación.

Iniciativas en marcha

La consejera expuso también una cartera de iniciativas ya en marcha o en fase de desarrollo que, a su juicio, demuestran la capacidad del sistema asturiano para asumir proyectos compartidos. Entre ellas destacó la puesta en marcha de una unidad de investigación clínica prevista para junio de 2026, integrada en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), con el objetivo de avanzar hacia ensayos “más precoces” y facilitar el acceso temprano a terapias innovadoras. Según explicó, se trata de reforzar la transferencia de conocimiento y situar a la comunidad en fases más iniciales del desarrollo clínico.

También anunció la creación de una unidad de enfermedades raras pediátricas, concebida como un dispositivo multidisciplinar con hospital de día y coordinación específica para patologías de baja prevalencia pero alto impacto sanitario y social. El planteamiento es concentrar experiencia y recursos para mejorar la atención y generar conocimiento en un ámbito especialmente sensible para la investigación biomédica.

En el ámbito tecnológico, Saavedra se refirió al proyecto del ciclotrón, que permitirá la fabricación de radiofármacos y reforzará la autonomía en medicina nuclear avanzada. La iniciativa, que se desarrollará en los próximos dos o tres años, se enmarca en la estrategia de incorporar tecnología de alto valor añadido vinculada tanto a diagnóstico como a tratamiento.

La consejera enumeró además desarrollos ya operativos en oncología de precisión, telemedicina, cribados genéticos e inteligencia artificial aplicada a dermatología e imagen radiológica, así como la incorporación de nuevas herramientas de gestión, automatización logística y seguimiento remoto. A su juicio, la clave no es únicamente incorporar tecnología, sino integrarla en los procesos asistenciales y evaluar su impacto real en resultados.

En este contexto, subrayó también el papel del uso secundario de datos sanitarios para investigación, apoyado en un sistema de información que calificó como “muy desarrollado y va a estar más”. Esa capacidad de análisis, señaló, constituye un activo relevante para proyectos de colaboración orientados a mejorar la eficiencia y la calidad asistencial.

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