Profesión

La farmacia comunitaria reivindica su rol como eje clave en la seguridad del paciente

Representantes institucionales y expertos sanitarios destacaron la necesidad de individualizar casos y considerar la seguridad del paciente como un conjunto de factores en la Jornada del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) acogió el pasado jueves en su sede la 'Jornada del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026', un encuentro organizado por la Asociación Española de Farmacéuticos de la Industria (AEFI) con el respaldo de la corporación madrileña. La cita se celebró bajo el lema 'Atención segura durante toda la vida' en formato híbrido y reunió a representantes institucionales, profesionales sanitarios y expertos del sector para analizar las vivencias, evidencias y aspectos clínicos vinculados a la protección de los ciudadanos.

Durante la inauguración, María González, vocal de Industria del COFM, reflexionó sobre la naturaleza de la práctica profesional y el compromiso con los ciudadanos. González participó en la apertura del acto junto a Ana López Rico, presidenta de AEFI, y Bárbara Burgos, vocal de Farmacovigilancia de la asociación y responsable de esta área en Sobi Iberia. En su discurso, la vocal situó la toma de decisiones profesionales en el centro de la actividad diaria del colectivo sanitario.

“Hablar de seguridad del paciente no es hablar de un concepto abstracto. Es hablar de personas, de decisiones clínicas, de medicamentos, de procesos, de comunicación, de confianza, y también de responsabilidad profesional. Cada dispensación, cada validación, cada seguimiento farmacoterapéutico, cada innovación que llega al paciente y cada información que transmitimos pueden marcar una diferencia”, señaló González durante su intervención inaugural.

Una cadena de valor integrada

La vocal de Industria remarcó asimismo la trascendencia de la cooperación entre los distintos agentes del sistema sanitario. En este sentido, defendió la función del COFM como un espacio institucional orientado al diálogo, el intercambio de conocimientos y la mejora de las actuaciones clínicas.

“Todos formamos parte de una misma cadena de valor sanitaria. Y la seguridad del paciente solo es posible cuando esa cadena funciona de verdad”, afirmó González. Además, expuso el compromiso del Colegio para servir de plataforma de encuentro. “Como Colegio, queremos ser una institución abierta a la profesión y abierta a la sociedad: un espacio de encuentro, de diálogo y de impulso profesional al servicio de los ciudadanos. Por eso, esta jornada es una oportunidad para escuchar, aprender, revisar procesos y fortalecer alianzas. Si queremos una atención sanitaria más segura, necesitamos trabajar juntos, de forma coordinada, desde la prevención del error hasta la mejora continua”, expuso.

La perspectiva de la farmacia comunitaria estuvo representada por Navidad Sánchez, vicepresidenta 2ª del COFM, quien intervino en la mesa de debate titulada 'Farmacovigilancia participativa'. El panel contó con la moderación de Marta Muñoz, Associate Director Patient Safety Spain de AstraZeneca, y la participación de María Valdivia, enfermera de la Fundación Esclerosis Múltiple Madrid (FEMM), y Miguel García del Valle, integrante de la División de Farmacoepidemiología y Farmacovigilancia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Sánchez argumentó que la cercanía y accesibilidad de los establecimientos sanitarios sitúan a los profesionales de la farmacia en una posición privilegiada para detectar incidencias y coordinarse con el resto de estructuras del sistema de salud.

“La farmacia comunitaria constituye una verdadera red de seguridad del medicamento: somos, muchas veces, la última barrera antes de que el paciente lo utilice y una de las primeras puertas sanitarias a las que acude cuando algo no va bien”, subrayó Sánchez durante la sesión.

Coordinación con la administración e industria

La vicepresidenta 2ª profundizó en las tareas cotidianas que desarrollan los farmacéuticos asistenciales, destacando que su cometido abarca un abanico amplio de intervenciones para evitar fallos de medicación y colaborar activamente con las autoridades reguladoras e industriales.

“Nuestra labor no se limita a dispensar o notificar. Prevenimos errores, facilitamos un uso seguro, detectamos problemas en condiciones reales, intervenimos y nos coordinamos con otros profesionales. Si conectamos esta experiencia con los sistemas de la industria y de las autoridades sanitarias, cada contacto cotidiano puede convertirse en una mejora de la seguridad durante todo el ciclo de vida del medicamento”, añadió la representante del colegio madrileño.

El encuentro concluyó con el debate titulado 'De la experiencia a la evidencia', que moderó Sara de Andrés, integrante del departamento de Farmacovigilancia de AbbVie. La mesa contó con las aportaciones de Pedro Carrascal, director general de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), y Miguel Ángel Maciá, jefe de Área de Farmacovigilancia y coordinador de la Base de Datos para la Investigación Farmacoepidemiológica en el Ámbito Público (BIFAP) de la AEMPS. En este bloque final se analizó cómo la vivencia directa de las personas tratadas sirve para orientar las decisiones de los clínicos y optimizar los tratamientos disponibles.

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