Profesión

Padilla alaba la colaboración farmacéutica en las dificultades y defiende el modelo actual

El secretario de Estado de Sanidad elogió la respuesta de los farmacéuticos ante las emergencias y su trabajo cotidiano. Padilla vinculó esa aportación con la defensa de la farmacia como centro sanitario y parte del Sistema Nacional de Salud.

El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, reconoció en la clausura del 24 Congreso Nacional Farmacéutico, celebrado en Oviedo, la colaboración de los farmacéuticos con el sistema sanitario y su respuesta en Ceuta, los incendios forestales y la DANA. Destacó su capacidad para mantener el acceso a la medicación en situaciones extraordinarias y vinculó esa aportación con el arraigo de la farmacia en el territorio y su labor cotidiana.

Padilla comenzó con un reconocimiento a los farmacéuticos de Ceuta y destacó “el coraje de haber podido organizarse para poder seguir dando servicio a su población habitual”, así como ayudar a aquellos inmigrantes que necesitaban ayuda. Esas situaciones reflejan, según explicó, el papel de la farmacia como “ese centro sanitario muy arraigado en el territorio, que conoce a los vecinos”. Extendió el reconocimiento a los farmacéuticos de Castilla y León y de la Comunidad de Madrid por su actuación durante los incendios. Su trabajo permitió que familias desplazadas mantuvieran el acceso a la medicación, mientras que en la Comunidad Valenciana se organizaron dispositivos para preservar la dispensación durante la DANA.

El secretario de Estado advirtió de que la respuesta a las emergencias no debe eclipsar el trabajo cotidiano. Mencionó la violencia de género, las infecciones de transmisión sexual, el cribado de cáncer y la soledad no deseada. Destacó además la actuación frente a los desabastecimientos, “el problema del cual sólo se habla cuando hay problema, no cuando se evita el problema”.

Padilla atribuyó el esfuerzo para contener los problemas de suministro de mayor impacto clínico a la cooperación profesional e institucional. Lo resumió en la expresión “básicamente con colaboración, muy especialmente con los farmacéuticos”. Añadió la participación de otras instituciones y de la industria farmacéutica en ese trabajo.

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), Jesús Aguilar, también recordó la respuesta de la profesión durante los incendios y la crisis de Ceuta. “Somos una profesión sanitaria, científica y profundamente humana”, afirmó. Situó esas actuaciones dentro del compromiso con la salud de los ciudadanos y defendió que los desafíos sanitarios exigen sumar miradas y voluntades. “La farmacia quiere y debe seguir formando parte de esa conversación y, sobre todo, de las soluciones”, señaló.

La defensa del modelo

Padilla sostuvo que la actividad normativa del Ministerio comparte la defensa del modelo farmacéutico español. Enumeró las normas sobre productos sanitarios, diagnóstico in vitro y evaluación de tecnologías sanitarias, la modificación que habilita el avance hacia la retirada del cupón precinto y el proyecto de Ley de Medicamentos. De este último destacó los elementos sobre sustitución y coordinación farmacoterapéutica.

En ese contexto, explicó que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) interpuso, hace unos meses, un recurso ante el Ministerio de Sanidad por la aprobación del Real Decreto de Diagnóstico In Vitro. Según relató Padilla, el planteamiento era que esos productos “deberían poder venderse absolutamente en cualquier centro de venta, como puede ser un supermercado”. Aseguró que el Ministerio respondió con una defensa aún más firme de su posición.

“No creo que queramos una sociedad en la cual los diagnósticos se hayan convertido en un bien de consumo”, afirmó. Describió el supuesto de una persona que compra un test rápido de VIH en un supermercado, paga en una caja automática sin contacto personal y afronta el resultado en la soledad de su domicilio.

Frente a ese escenario, reivindicó el valor sanitario de la farmacia. “Si defendemos que las farmacias son centros sanitarios, lo hacemos porque consideramos que forman parte de todo el engranaje del Sistema Nacional de Salud”, señaló. Vinculó esa aportación con la formación específica, el conocimiento sanitario y el arraigo territorial del farmacéutico.

A quienes cuestionan el modelo, Padilla les pidió una alternativa mejor. Indicó que quien discrepe “simplemente tiene que plantearnos un modelo alternativo que sea mejor a lo que tenemos”. Sostuvo que, hasta ahora, encuentra “enmiendas a la totalidad”, sin propuestas que ofrezcan cercanía, conocimiento experto y garantías de proximidad. Por ello, defendió “seguir ahondando en el modelo mediterráneo de farmacia”.

Más integración asistencial

Aguilar situó entre las conclusiones del congreso la orientación hacia una farmacia más asistencial e integrada. Apostó por una profesión “más integrada en los equipos de salud, más innovadora, más comprometida con la mejora de los resultados en salud de los ciudadanos”. Recordó que el programa abordó continuidad asistencial, atención a los pacientes, transformación digital, nuevas terapias y regulación.

El presidente del Consejo General destacó también la capacidad de la farmacia para anticipar los cambios sanitarios, científicos y sociales. Sostuvo que la profesión no se limita a adaptarse a ellos, sino que “los anticipa, impulsa soluciones y trabaja para convertirlos en oportunidades que mejoren la salud y la calidad de vida de las personas”. Vinculó esa capacidad de respuesta con una trayectoria de servicio y compromiso con la salud.

Igualmente, atribuyó a la propia profesión la responsabilidad de impulsar ese futuro. Afirmó que “nuestro futuro no está escrito, lo construiremos nosotros”. Extendió ese compromiso a los 82.000 farmacéuticos colegiados y a todos los ámbitos de ejercicio, desde la farmacia y el hospital hasta el laboratorio, las cooperativas y la universidad. Defendió avanzar con los valores de la profesión y con la ambición necesaria para afrontar los cambios.

Por su parte, la consejera de Salud del Principado de Asturias, Concepción Saavedra, situó el compromiso público y regulatorio al servicio de una atención farmacéutica que “llegue a todas las personas, estén donde estén”. Destacó el nuevo marco de evaluación de tecnologías sanitarias y el proyecto de real decreto sobre financiación y precios de medicamentos. Consideró que ambos marcan una nueva ruta para responder a necesidades pendientes y reclamó una mirada que incorpore la utilidad para las personas y la gestión de la incertidumbre de los tratamientos innovadores.

“El valor de un medicamento, como dije antes, no es solo su coste, sino la salud que genera, pero es muy difícil de medir”, afirmó. Saavedra defendió que la evaluación no termine con la decisión de financiación, sino que forme parte de un ciclo continuo de evaluación y medición. “Tenemos que evaluar, decidir, incorporar, medir y volver a evaluar”, explicó.

La consejera vinculó esa transformación con la coordinación entre profesionales y la continuidad asistencial. “El paciente no pertenece ni a la atención primaria, ni al hospital, ni a la farmacia”, señaló. “El paciente es único y tenemos que facilitarle su trayectoria a través del sistema sanitario”. Defendió una alianza entre medicina, farmacia, enfermería y gestión que ningún algoritmo, sistema de información o norma administrativa puede sustituir.

En el ámbito autonómico, Saavedra se comprometió a no finalizar el decreto regulador de las oficinas de farmacia hasta que responda a las expectativas de los farmacéuticos asturianos y cubra las necesidades actuales. También reivindicó el uso racional del medicamento como garantía de calidad y sostenibilidad. En una sociedad envejecida, añadió, “innovar también consiste en desprescribir y evitar tratamientos innecesarios”.

Innovar para cuidar mejor

La presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias, Teresa Méndez, situó la utilidad para las personas como criterio para valorar la innovación. Afirmó que “innovar no significa simplemente hacer algo diferente” y planteó la necesidad de preguntarse si cada novedad mejora, aporta o ayuda a cuidar mejor. Defendió preservar la responsabilidad con quienes depositan su confianza en el farmacéutico.

Méndez explicó que “el futuro de la farmacia no consistirá en elegir entre tecnología y personas, consistirá en conseguir que la tecnología nos permita estar todavía más cerca de las personas”. Vinculó ese objetivo con la colaboración dentro de la profesión. Reclamó compartir conocimientos y reconocer las preguntas todavía sin respuesta, porque “nadie puede construir el futuro de la farmacia en solitario”.

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