Política

La Efpia cifra en 120.000 millones a 10 años el efecto de recuperar la competitividad en la UE

Un nuevo análisis documental de EFPIA propone medidas urgentes para revertir el estancamiento de la innovación farmacéutica en el continente.

La industria farmacéutica europea se encuentra en una encrucijada competitiva. Así lo indica el informe 'Assessing Europe’s Competitiveness as a Location for the Life Sciences Industry', elaborado por Charles River Associates para la patronal europea Efpia. Este trabajo señala que convertir la excelencia científica de la Unión Europea en éxito comercial añadiría más de 120.000 millones de euros a la economía comunitaria en un plazo de diez años. El documento analiza 20 indicadores de rendimiento en áreas como investigación, marco regulatorio y entorno comercial, comparando los resultados de la región con sus principales competidores: Estados Unidos, China, Reino Unido y Suiza.

Los datos subrayan que, aunque la Unión Europea mantiene un liderazgo sólido en ciencia básica, capacidades digitales avanzadas y fabricación de medicamentos, encuentra serias dificultades para traducir ese conocimiento en inversión real y nuevos tratamientos. Actualmente, las compañías farmacéuticas invierten 55.000 millones de euros anuales en I+D dentro de la Unión, sustentan 2,3 millones de empleos y generan exportaciones superiores a los 366.000 millones de euros. Sin este aporte, la balanza comercial de la Unión Europea pasaría de un superávit de 133.000 millones de euros a un déficit de 88.000 millones.

Impacto de la brecha de inversión

El análisis cuantifica los beneficios potenciales de cerrar la brecha con sus competidores más cercanos. Solo la equiparación en inversión industrial en I+D generaría 105.000 millones de euros adicionales en la próxima década. Por otro lado, recuperar la cuota de mercado en ensayos clínicos aportaría cerca de 18.000 millones de euros a la economía europea, permitiría la creación de 82.000 puestos de trabajo y facilitaría que 158.000 pacientes adicionales participaran en estudios de nuevos fármacos.

Además, el fortalecimiento de las vías regulatorias y del ecosistema de innovación permitiría acelerar el desarrollo de medicamentos. Esto posibilitaría la llegada a los pacientes de más de 200 nuevas sustancias activas adicionales, incrementando el volumen de fármacos originados en suelo europeo. El informe recalca que el cumplimiento de este potencial requiere acciones audaces para abordar los obstáculos que impiden a la región consolidar su ambición de liderazgo global.

Divergencias en el entorno global

Stefan Oelrich, presidente de Efpia y responsable de la división farmacéutica de Bayer, destacó que Europa dispone de la ciencia y las capacidades, pero que China y Estados Unidos aventajan a la región en inversión y avance de medicamentos novedosos. El reto europeo, según Oelrich, reside en crear un entorno que atraiga capital, acelere la traslación de la ciencia a tratamientos y garantice el acceso desde el primer día para los ciudadanos. En términos de resiliencia sanitaria, Oelrich afirmó que la elección de actuar para cerrar esta brecha corresponde a los responsables políticos.

Por su parte, Nathalie Moll, directora general de la asociación, incidió en que el informe muestra tanto la escala de la oportunidad como las áreas donde se requiere una intervención urgente. Moll señaló que, con las decisiones correctas, es posible construir sobre los cimientos científicos existentes para asegurar un ecosistema de ciencias de la vida más resiliente. La mejora del atractivo europeo para la inversión farmacéutica no solo apoyaría la seguridad y el crecimiento, sino que permitiría que los pacientes europeos se beneficiaran con mayor rapidez de los avances médicos.

Análisis de fortalezas y debilidades

En el apartado de fortalezas, la Unión Europea muestra un crecimiento sólido en la inversión en fabricación, con una tasa anual compuesta del 15 por ciento entre 2018 y 2022, superando el 11 por ciento de China. Asimismo, destaca en la calidad de sus publicaciones científicas, situándose en los niveles más altos de citación global. Sin embargo, el rendimiento en la fase de descubrimiento de nuevas sustancias activas presenta signos de alarma. Mientras que en la Unión esta cifra cayó un 20 por ciento, en China aumentó un 470 por ciento. De hecho, el país asiático lidera ya como originador de estas sustancias, pasando de cuatro en 2018 a 28 en 2024.

La situación regulatoria también muestra una desventaja competitiva. Aunque los tiempos de aprobación mejoraron hasta los 430 días en 2024, siguen siendo superiores a los 390 días de China y los 356 días de Estados Unidos. A esto se suma que la inversión en gasto farmacéutico representa el uno por ciento del PIB en la Unión Europea, frente al 1,8 por ciento en China y el dos por ciento en territorio estadounidense.

Finalmente, el informe advierte sobre el impacto de las herramientas de contención de costes. Más de 20 Estados miembros aplican mecanismos como descuentos obligatorios o impuestos sobre las ventas. Estas medidas, según el documento, disuaden la inversión. El caso de los ensayos clínicos es paradigmático: con la excepción de España, todos los países de la Unión Europea perdieron cuota de mercado global, descendiendo del 22 al 12 por ciento en la última década.

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