La Clínica Universidad de Navarra (CUN) iniciado la administración de donanemab, un tratamiento diseñado para la enfermedad de Alzheimer en sus etapas iniciales, lo que convierte a la institución en el primer hospital español en incorporar este fármaco a su práctica asistencial. El medicamento es un anticuerpo monoclonal dirigido contra las placas de proteína beta-amiloide acumuladas en el tejido cerebral, cuya eliminación ha demostrado una capacidad directa para ralentizar la evolución del deterioro cognitivo asociado a esta patología neurodegenerativa.
Hasta el momento, el equipo médico de la clínica inició el abordaje terapéutico en 30 personas. El especialista del Servicio de Neurología de la CUN, Mario Riverol, explicó que “hasta ahora hemos tratado a 30 pacientes, que han tolerado bien la medicación y en los que hemos observado incluso menos efectos adversos de los esperados. Además, los ensayos clínicos han demostrado que el deterioro cognitivo se ralentiza entre un 27 % y un 35 % en los primeros 18 meses, y el beneficio sigue aumentando cuanto más tiempo se mantiene el tratamiento”.
El mecanismo de acción de donanemab se basa en unirse de forma específica a los depósitos anormales de beta-amiloide para facilitar su retirada de las estructuras cerebrales. La pauta de administración fijada requiere que el paciente acuda al centro hospitalario para recibir una infusión intravenosa cada cuatro semanas. La duración total de la pauta se establece entre 12 y 18 meses, ajustándose siempre en función de la evolución clínica que presente cada individuo durante el seguimiento.
De forma complementaria a esta incorporación, el centro asistencial tiene previsto empezar en las próximas semanas la administración de lecanemab, otro anticuerpo monoclonal que comparte la misma diana terapéutica basada en la eliminación de la beta-amiloide. En el caso de lecanemab, el protocolo farmacológico estipula la aplicación de infusiones por vía intravenosa con una periodicidad bisemanal. A diferencia del primer fármaco, el tratamiento con lecanemab se prolonga de forma continuada mientras se mantenga la indicación médica y se constate la eficacia del procedimiento.
Ambas opciones terapéuticas representan los primeros tratamientos que han acreditado una modificación real del curso evolutivo de la demencia neurodegenerativa en sus estadios iniciales. Los resultados procedentes de los ensayos clínicos registraron una minoración en la velocidad de progresión del deterioro cognitivo y funcional que oscila entre el 27 % y el 35 %. Respecto a esta durabilidad, el especialista enfatizó que "hasta la fecha, hemos observado que el beneficio continúa con el paso del tiempo y no se detiene al finalizar el tratamiento".
La enfermedad de Alzheimer constituye una patología neurodegenerativa primaria y se sitúa como la causa principal de demencia en la población. El proceso fisiopatológico cursa con la acumulación anómala de proteínas en el espacio cerebral, con especial relevancia de la beta-amiloide y la proteína tau. Las manifestaciones clínicas se inician habitualmente con pérdida de memoria y fallos en la esfera cognitiva, para progresar posteriormente hacia alteraciones en la orientación espacial y trastornos del lenguaje que limitan de forma progresiva las actividades básicas de la vida diaria.
Circuitos asistenciales y seguimiento clínico
La integración de estos anticuerpos monoclonales en la rutina hospitalaria exige el establecimiento de un circuito asistencial específico enfocado en la selección rigurosa de los candidatos, la confirmación diagnóstica mediante pruebas objetivas y un seguimiento continuo de la seguridad. Para responder a estas exigencias, la CUN dispuso un programa integral que abarca desde las evaluaciones médicas iniciales y los estudios de imagen de alta precisión —como la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones (PET)— hasta la infusión del fármaco en el Hospital de Día.
Para mitigar el impacto económico asociado al acceso a estas terapias innovadoras y a los procedimientos diagnósticos requeridos, la clínica articuló diversas fórmulas de financiación dirigidas a los pacientes. En relación con el volumen de población afectada, Mario Riverol recordó que “la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha defendido los avances que aportan estos medicamentos para una enfermedad prevalente que en España afecta a 800 000 personas. Debemos buscar alternativas que permitan que más población afectada se pueda beneficiar de estos fármacos innovadores”.
Participación en un proyecto europeo
De forma paralela a la labor asistencial, el centro hospitalario forma parte de una iniciativa internacional financiada por la Unión Europea en la que participan más de 30 socios pertenecientes a diversos países del continente. El objetivo central de esta alianza transnacional radica en la optimización de los procesos de diagnóstico, tratamiento y monitorización de la enfermedad de Alzheimer en los sistemas sanitarios europeos.
El director del Servicio de Medicina Nuclear de la CUN e investigador principal en este proyecto, Javier Arbizu, detalló que las metas de la investigación buscan “facilitar el diagnóstico del alzhéimer, mejorar las técnicas de imagen como el PET o la resonancia magnética, desarrollar y validar biomarcadores en sangre y otros fluidos biológicos, e incorporar herramientas digitales de monitorización con el apoyo de la inteligencia artificial”.
La introducción de estas terapias biológicas impone nuevos requerimientos organizativos a las estructuras hospitalarias debido a la complejidad del seguimiento. El protocolo exige realizar múltiples resonancias magnéticas en los primeros meses de tratamiento para supervisar la aparición de posibles efectos adversos. Ante esta demanda, Javier Arbizu señaló que “estamos trabajando con el Servicio de Radiofísica y con diferentes empresas para implementar secuencias más rápidas mediante inteligencia artificial y reducir el tiempo de las resonancias magnéticas. También pretendemos avanzar hacia estudios PET de amiloide más rápidos y con menor exposición a radiación”.
El proyecto europeo cuenta con un periodo de ejecución fijado en cinco años y aborda de forma global la integración de las terapias modificadoras del alzhéimer. El consorcio reúne el trabajo conjunto de centros hospitalarios, instituciones universitarias, asociaciones de pacientes y representantes del sector industrial farmacéutico y tecnológico para validar soluciones en todas las fases del proceso asistencial.




Lilisbeth Perestelo: