Política

Lladós: “Europa y España deben convertir la incertidumbre en más investigación”

La presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, reclama en el Foro La Toja señales normativas claras para fortalecer la industria biofarmacéutica ante el nuevo contexto geopolítico. Advirtió de que la regulación condiciona los tratamientos futuros.
Lladós durante su intervención en el Foro La Toja.

La presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, realizó el pasado viernes un llamamiento durante su intervención en el Foro La Toja para que Europa y España den "señales claras" de apuesta por la industria biofarmacéutica en los próximos desarrollos normativos. La petición se produce ante un contexto geopolítico en el que las compañías farmacéuticas revisan sus estrategias globales de inversión y producción. Lladós enfatizó la trascendencia de las decisiones regulatorias actuales para la sanidad del mañana. "Decidir hoy dónde investigamos, producimos y valoramos la innovación condiciona los tratamientos que tendrán mañana nuestros pacientes", señaló la directiva durante su discurso.

La intervención tuvo lugar en la mesa redonda 'La economía española y sus retos de futuro', un debate moderado por la presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la CEOE, Marta Blanco. La sesión contó también con las aportaciones del responsable de Políticas Públicas de Amazon para España y Portugal, David Blázquez, y del responsable de la plataforma de IA y Servicios Financieros de Oliver Wyman para España y Portugal, Alberto Mateos. En este marco, la presidenta de la patronal farmacéutica argumentó que la geopolítica "resulta hoy inseparable del futuro de los medicamentos". La innovación, la fabricación y las cadenas de suministro "han pasado a constituir activos estratégicos de primer orden para las naciones", aseguró. La competitividad de un país se juega en los sectores que combinan ciencia, industria y empleo de calidad, un ámbito donde la industria biofarmacéutica ocupa un lugar central. Lladós advirtió de que Europa y España "disponen de una oportunidad ante este escenario, aunque matizó que esta ventana de oportunidad no durará para siempre".

El análisis presentado por la presidenta de Farmaindustria expuso una pérdida continuada de terreno por parte de Europa en la carrera global de la innovación biofarmacéutica. En la actualidad, el mercado estadounidense representa el 55% del mercado farmacéutico mundial, mientras que el continente europeo, a pesar de contar con un volumen de población superior, no alcanza el 23%. A esta diferencia de tamaño de mercado se suma un progresivo retroceso en el esfuerzo inversor. Europa perdió un 25% de su inversión en investigación y desarrollo durante los últimos 20 años. Además, únicamente el 15,6% de las innovaciones introducidas en el mercado global entre los años 2020 y 2024 procedieron del continente europeo, una cifra que contrasta con el 74% atribuible a Estados Unidos.

Esta disparidad coloca a las decisiones norteamericanas en el centro de la dinámica internacional del sector. La máxima representante de Farmaindustria remarcó que las determinaciones adoptadas por Estados Unidos respecto a la política de medicamentos impactan de forma directa en el ámbito comunitario. "Por lo tanto lo que decida EEUU sobre política de medicamentos no es solo cosa suya. Condiciona dónde se investiga, dónde se fabrica y cuándo llegan los tratamientos a los pacientes europeos", afirmó. Entre estas medidas, Lladós aludió a la norma de Nación Más Favorecida (MFN), anunciada por la administración estadounidense en mayo de 2025. Dicha disposición busca evitar que el sistema sanitario de aquel país pague por determinados medicamentos importes superiores a los abonados por otros países desarrollados comparables.

La presión sobre los precios ejercida por la directiva MFN se complementa con la aplicación de aranceles y el establecimiento de incentivos para fijar la producción y la inversión dentro de las fronteras estadounidenses. La inclusión de los fármacos en las disputas comerciales ratifica su transformación en un recurso de relevancia estratégica para los Estados. Frente a estas medidas proteccionistas, Lladós abogó por evitar respuestas de carácter defensivo o levantamientos de barreras comerciales en el territorio europeo. La estrategia debe orientarse a la recuperación activa de la competitividad mediante la valoración adecuada de la innovación, el refuerzo de la propiedad industrial, la simplificación del marco regulatorio y la aceleración en los tiempos de acceso de los pacientes a las terapias.

La industria farmacéutica figura entre los cuatro sectores industriales prioritarios designados por la Unión Europea para garantizar su autonomía estratégica. Pese a este reconocimiento formal, Lladós señaló que los mensajes normativos transmitidos desde la administración comunitaria no reflejan de manera constante dicha prioridad. La Unión Europea se encuentra así ante la necesidad de consolidar un entorno favorable para la captación de inversiones y la realización de ensayos clínicos.

Marco regulatorio y retorno económico

En el plano nacional, España cuenta con una posición de partida ventajosa al situarse como líder europeo en ensayos clínicos dirigidos a la evaluación de nuevos medicamentos. La infraestructura del país incluye más de 180 plantas de producción farmacéutica en funcionamiento y un sistema sanitario caracterizado por una elevada eficiencia. El informe 'La Gran Oportunidad', elaborado conjuntamente por Farmaindustria y Afi, respalda esta posición. La publicación concluye que el territorio español reúne los requisitos necesarios para transformarse en un polo mundial de innovación y fabricación de medicamentos.

Para hacer efectiva esta evolución, la presidenta de la patronal reclamó previsibilidad regulatoria y una visión de país sostenida en el tiempo. Entre las actuaciones concretas, solicitó avances definidos en la Estrategia de la Industria Farmacéutica y la configuración de un entorno legal competitivo. Este marco normativo debe plasmarse tanto en la tramitación de la nueva Ley del Medicamento en España como en la redacción de la futura Ley de Biotecnología a escala europea. De forma paralela, la industria considera imprescindible acortar los plazos requeridos para la incorporación de innovaciones al catálogo de prestaciones sanitarias.

El análisis económico defendido en el Foro La Toja cuestiona la consideración del gasto farmacéutico como una partida meramente presupuestaria. Lladós insistió en conceptuar el presupuesto destinado a fármacos como una inversión capaz de generar retornos sociales y productivos directos. "Mientras el medicamento se vea solo como un gasto, competiremos con desventaja. Es una inversión en salud, empleo cualificado, exportaciones y capacidad estratégica: cada euro invertido en nuevos medicamentos genera cuatro euros de retorno económico para España", aseveró la directiva.

La intervención concluyó con una llamada a articular alianzas entre administraciones públicas, investigadores, profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes y compañías del sector biofarmacéutico. Ante un entorno internacional caracterizado por la inestabilidad, la presidenta de la patronal apeló al refuerzo de las capacidades propias y a la adopción de decisiones estables para afianzar el liderazgo español. Según concluyó la portavoz, la recuperación de la ambición europea y el aprovechamiento de los activos nacionales permitirán transformar la incertidumbre global en incrementos medibles de investigación, inversión y salud.

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