La vulnerabilidad en las cadenas de suministro farmacéuticas, la modernización del marco regulatorio y la necesidad urgente de fortalecer la autonomía estratégica comunitaria protagonizaron los debates del European Health Forum Gastein (EHFG) 2026. Con motivo del encuentro celebrado bajo el lema ‘Health for a stronger European Union: High time for action!’, el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud publicó un número especial en ‘Eurohealth’ centrado en cómo convertir los instrumentos normativos comunitarios en medidas tangibles para proteger a los pacientes y a los sistemas sanitarios. La discusión parte de una realidad ampliamente documentada: la alta dependencia de terceros países en la producción de insumos esenciales y la necesidad de dotar a la Unión Europea de herramientas de intervención eficaces.
Los análisis técnicos presentados en el foro subrayaron que la seguridad del suministro farmacéutico constituye ya una cuestión prioritaria de resiliencia continental. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones logísticas, la directora de Sistemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Natasha Azzopardi-Muscat, junto con los analistas Govin Permanand e Ilona Kickbusch, evaluó el alcance de la autonomía sanitaria. Los autores detallaron que las políticas comunitarias no deben orientarse hacia el aislamiento o el control estricto, sino hacia la consolidación de capacidades reales de respuesta y producción.
La dependencia en principios activos farmacéuticos (API) supone uno de los puntos críticos más evidentes para los sistemas de salud de los Estados miembros. Según recogió el informe elaborado por el Observatorio Europeo, «ás del 80% de los ingredientes farmacéuticos activos que se usan en Europa actualmente provienen de solo cinco países», aseguran los especialista. Esta concentración geográfica de materias primas básicas genera una exposición directa a fallos de abastecimiento en situaciones de crisis o aumentos bruscos de demanda global. Ante este escenario, los expertos insistieron en que el continente requiere mecanismos conjuntos que fortalezcan su capacidad industrial y regulatoria.
El principal instrumento legislativo europeo para responder a esta debilidad es la Ley de Medicamentos Críticos (Critical Medicines Act). El texto acordado en mayo de 2026 entre el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo establece un marco legal para mitigar la dependencia respecto a proveedores externos de fármacos esenciales. Su objetivo central radica en diversificar las fuentes de suministro y facilitar que los países comunitarios puedan realizar compras públicas conjuntas de medicamentos estratégicos con mayor agilidad.
Esta iniciativa opera en estrecha sinergia con la reforma general de la legislación farmacéutica europea y la labor de la Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA), nacida a raíz de la pandemia de covid-19. Para los analistas, ambas estructuras representan los ejemplos más claros de construcción de soberanía sanitaria en la práctica comunitaria. La directora general de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, Sandra Gallina, destacó en el prólogo del documento que la Unión Europea de la Salud cuenta con el respaldo de 4.300 millones de euros del programa EU4Health. Gallina remarcó que se adoptaron medidas firmes para abordar la escasez de medicamentos y garantizar un suministro estable, apoyándose en la nueva legislación farmacéutica y en la mencionada Ley de Medicamentos Críticos.
No obstante, Gallina advirtió de que la fase decisiva se centra ahora en la ejecución práctica de estas normas: «Nuestro desafío ahora es la implementación: convertir la ambición en acción, para que las herramientas que hemos creado funcionen en la práctica. Como nos recuerda el título del Foro, ya es hora de actuar», aseguró la co.
La máxima responsable de DG SANTE recalcó asimismo que el desarrollo de la Ley Europea de Biotecnología (Biotech Act) contribuirá a que Europa resulte un destino más atractivo para la investigación y el lanzamiento de terapias innovadoras, al tiempo que las normas actualizadas sobre productos sanitarios reforzarán la seguridad del paciente sin frenar la innovación.
En el plano regulatorio estricto, los expertos participantes en el foro también advirtieron sobre las fricciones que persisten entre la autorización comunitaria y la disponibilidad real de los tratamientos. Incluso cuando la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprueba un nuevo producto o vacuna, los Estados miembros suelen añadir requisitos complementarios que retrasan el acceso efectivo de los pacientes. Por este motivo, el documento técnico plantea agilizar las vías regulatorias mediante un papel activo de HERA y la EMA, facultándolas para evaluar si medicamentos ya aprobados en otros mercados internacionales cumplen los estándares comunitarios, lo que evitaría duplicidades normativas y aceleraría los plazos de comercialización en situaciones de necesidad crítica. A ello se suma la necesidad de articular plenamente el marco comunitario de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (HTA), convirtiéndolo en un cauce operativo para una adopción más equitativa y rápida de la innovación terapéutica sin reducir las exigencias de evidencia científica.
Pérdida de cuota en ensayos clínicos
La preocupación por la pérdida de competitividad científica e industrial ocupó un lugar relevante en las ponencias de Gastein. En su contribución sobre ciencia de convergencia, los profesores del Imperial College London Marisa Miraldo, Anthony Bull, Iain McNeish y Faith Osier alertaron de las consecuencias que acarrea la dispersión de esfuerzos en la Unión Europea. Los autores citaron las conclusiones del informe sobre competitividad coordinado por Mario Draghi para ilustrar el retroceso del continente en el ecosistema biomédico internacional. «El informe Draghi sobre competitividad destacó exactamente este problema: la participación del Área Económica Europea en los ensayos clínicos comerciales a nivel mundial cayó del 22% en 2013 al 12% en 2023, mientras que la de China se triplicó hasta el 18%».
Los investigadores añadieron que Europa encuentra notables dificultades para retener el crecimiento biotecnológico y el capital inversor, que continúan dirigiéndose con preferencia hacia Estados Unidos y China. Para contrarrestar esta fuga de ensayos clínicos, los expertos propusieron la puesta en marcha de entornos de prueba transfronterizos (testbeds) y plataformas de gemelos digitales vinculadas al Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS). Estas infraestructuras compartidas permitirían validar fármacos, diagnósticos y herramientas digitales una única vez de manera conjunta para varios sistemas sanitarios, evitando la repetición de trámites fragmentados país por país.
Retos asistenciales, prevención e inversión privada
Más allá de la política de producción y ensayos, el monográfico del Observatorio Europeo abordó otros desafíos sanitarios de calado para la Unión Europea. Entre ellos sobresale el plan Safe Hearts Plan, adoptado por la Comisión Europea a finales de 2025 para atajar las enfermedades cardiovasculares, que representan 1,7 millones de fallecimientos anuales en la Unión y un impacto económico superior a 282.000 millones de euros anuales. El plan contempla una partida específica de 20 millones de euros destinada a acelerar el uso fiable de la inteligencia artificial y los datos de salud en el diagnóstico temprano y los tratamientos personalizados.
A esta carga crónica se añade la amenaza emergente de las patologías de transmisión vectorial impulsadas por el cambio climático. Expertos de entidades como la Sociedad Internacional de Enfermedades Tropicales Desatendidas (ISNTD), la Fundación Alemana para la Población Mundial (DSW) y las compañías farmacéuticas Takeda y Valneva alertaron sobre la expansión hacia el norte del mosquito Aedes albopictus. Durante 2025, Francia registró la temporada más intensa de casos autóctonos de chikungunya de su historia, mientras que países como Italia y Portugal notificaron brotes locales de dengue. Ante esta evolución, los especialistas reclamaron a HERA y al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) declarar estas dolencias como amenazas prioritarias y avanzar en la compra pública y el acopio planificado de vacunas y contramedidas.
Asimismo, el informe analiza la creciente presencia del capital privado en residencias de mayores y clínicas ambulatorias en países como Irlanda, Alemania y los Países Bajos, advirtiendo de la necesidad de elevar la transparencia sobre la propiedad para evitar que la búsqueda de retornos a corto plazo comprometa la calidad asistencial o desestabilice servicios financiados con fondos públicos. En conjunto, las aportaciones del EHFG 2026 coincidieron en que el futuro de la sanidad europea exigirá convertir las reformas normativas en inversiones sostenibles, capaces de combinar la protección de la salud con la viabilidad económica comunitaria.



María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).:
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.: