La sostenibilidad no solo es una necesidad urgente para proteger la salud del planeta, sino una oportunidad transformadora para mejorar los resultados en salud ya que se puede reducir el coste, mejorar los resultados de salud y reducir el impacto ambiental al mismo tiempo. Este fue uno de los mensajes principales que transmitió Fiona Adshead, presidenta de la Sustainable Healthcare Coalition, durante su intervención en el coloquio sobre “Sostenibilidad y Medio Ambiente en el ámbito sanitario”.
La ponente explicó que el sector sanitario representa cerca del 5% de las emisiones globales y aseguró que, como sector, decidimos no hacer daño, ese es nuestro primer principio pero realmente no se están haciendo las cosas muy bien. Frente a este diagnóstico, Adshead reivindicó una transformación estructural del sistema basada en la evidencia, la medición del impacto ambiental y la acción conjunta con la industria. Subrayó que la sostenibilidad no es solo una necesidad ambiental, sino una oportunidad transformadora para mejorar la salud de las personas, reducir desigualdades y garantizar la viabilidad del sistema. Para lograrlo, abogó por actuar sin dilación mediante decisiones fundamentadas y la implicación de todos los actores del ámbito sanitario.
La conferencia impartida por Fiona Adshead se enmarcó en la sexta cita del ciclo “Diez temas que marcarán el futuro de la sanidad”, iniciativa organizada por Diariofarma con motivo de su décimo aniversario. La ponencia estuvo seguida de un coloquio en el que participaron tres perfiles clave en materia de salud y sostenibilidad en España. Francisco Heras, subdirector general de Adaptación al Cambio Climático del Ministerio para la Transición Ecológica, que actuó como moderador del encuentro, Alberto Pardo, subdirector de Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) y Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático del Ministerio de Sanidad.

La presentación corrió a cargo del director de Diariofarma, José María López Alemany, quien destacó que el ciclo se inició en febrero y que, hasta el momento, había abordado cuestiones clave como la medicina personalizada, el papel de los pacientes, la innovación en la gestión del sistema sanitario, la financiación basada en valor o el desarrollo de los profesionales. Según explicó, aún restan cuatro conferencias más, centradas en retos estratégicos como el conocimiento colaborativo, la ética, la salud pública y el impacto del big data y la inteligencia artificial. El acto contó con la colaboración de AbbVie, Amgen, Cinfa, Daiichi Sankyo, Gilead, Lilly, Novartis, Pfizer, Sanofi y Takeda.
Francisco Heras abrió la sesión con una intervención señalando que “desde hace mucho tiempo sabemos que la calidad ambiental es un factor determinante para la salud humana” y que el sistema sanitario debe situarse “a la vanguardia en materia de sostenibilidad”. En su intervención, abordó la evolución de las emisiones y que la sostenibilidad entra con fuerza en la agenda sanitaria. Y, alertó de que “cada nueva tonelada de CO2 que incorporamos a la atmósfera como resultado de la actividad humana va a contribuir de forma inexorable a que el calentamiento siga progresando”.
“La neutralidad climática no es ni mucho menos un objetivo caprichoso, es una necesidad existencial, es una meta irrenunciable”, subrayó. Y añadió su valoración acerca de que “las políticas de descarbonización, de ahorro y eficiencia, de producción de energía limpia, de lucha contra la contaminación, de conservación del paisaje y de la biodiversidad son también en buena medida políticas para la salud”.
En coherencia con su compromiso climático, la Unión Europea asumió hace años el objetivo de alcanzar la neutralidad en emisiones para 2050, con una meta intermedia de reducción del 55% en 2030 respecto a los niveles de 1990. Ahora, el debate se centra en fijar los objetivos para 2040, y la cifra que la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa es tan ambiciosa como reveladora: una reducción del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Una magnitud que implica que prácticamente toda actividad humana deberá transformarse. Este reto, de enorme trascendencia, condicionará no solo el futuro del sistema sanitario, sino del conjunto de los sectores económicos que integran la economía española. Y no se trata de un desafío a largo plazo, puesto que, según dijo, las consecuencias del cambio climático ya son visibles.
El impacto del sistema sanitario en la crisis climática
Fiona Adshead comenzó su intervención destacando cómo el cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad presente, con consecuencias directas sobre la salud. Advirtió que Europa es ya el continente que más rápidamente se está calentando y que países como Francia han empezado a prepararse para vivir habitualmente con temperaturas cercanas a los 40 grados. Explicó que los efectos de este fenómeno van mucho más allá de lo evidente. “El cambio climático afecta a todas las enfermedades, los efectos son realmente amplios”, aseguró.
A pesar de ser percibido como un sector que contribuye al bienestar de la población, el sistema sanitario global es uno de los principales emisores. “Cuando miras lo que contribuye la salud en la mayoría de los países y también globalmente, es alrededor del 5% de las emisiones globales”. Según dijo, “si fuéramos un país, seríamos el quinto más grande y contaminante”. Para ella, la Sanidad impacta de mayor manera que “la aviación y el transporte marítimo combinados”.

La experta explicó que el mayor porcentaje de esta huella proviene de la cadena de suministro, incluyendo medicamentos, dispositivos, transporte o procesos industriales. Y subrayó que el llamado “alcance 3”, es el más difícil de medir porque comprende todos los servicios adquiridos a terceros, y es precisamente el que más contribuye. “Podemos hacer más y necesitamos mejorar todavía más … donde compramos y a quién compramos”. En este contexto, explicó que la presión normativa está creciendo y que los gobiernos están cada vez más interesados en establecer sistemas de medición e informes obligatorios. Cada año, como parte del Grupo de Cambio Climático de UNFCCC, dentro de la campaña “Race to Zero” ha realizado un informe para preguntar cómo está la industria farmacéutica. “Muestra que estamos mejorando pero que todavía nos queda mucho por hacer”.
Incorporar la sostenibilidad en la práctica clínica
Adshead defendió que el rediseño de los sistemas de salud debe partir de la integración del medioambiente en la toma de decisiones clínicas. “Podemos cambiar el sistema si pensamos en cómo construimos la sostenibilidad y el medio ambiente e integrarlo en todo lo que necesitamos hacer a través de la salud”. Insistió en que no se trata de elegir entre sostenibilidad y resultados en salud, sino que ambas cosas pueden y deben avanzar de forma conjunta. “La acción sobre el cambio climático actualmente apoya la acción para mejorar los servicios de salud. No están en la oposición”. Consideró que cualquier profesional que toma decisiones en salud debe tener en cuenta también el impacto ambiental.
Recordó que Reino Unido se ha fijado como objetivo alcanzar cero emisiones netas en su sistema sanitario. En este marco, compartió varias experiencias impulsadas por la Sustainable Healthcare Coalition. En ese sentido, apuntó que es necesario entender la atención sanitaria que se presta en el día a día y conocer donde se encuentran los puntos calientes “hot spots”. Una de ellas consistió en desarrollar un protocolo común para medir la huella de carbono de medicamentos y dispositivos. A partir de ahí, el enfoque se amplió a rutas asistenciales completas. Necesitamos pensar en cualquier intervención individual en términos de todo el sistema, de todo el patrón de cuidados. Así, comenzaron a evaluar intervenciones como la atención al asma o la vacunación escolar, y constataron que el uso de herramientas digitales para acompañar a los pacientes tenía beneficios clínicos y medioambientales ya que se reducen los episodios de regreso al hospital, minimizando costes de desplazamientos y estrés de los pacientes.
Economía, innovación y liderazgo clínico
Adshead insistió en que el liderazgo clínico es clave para lograr un cambio real. Subrayó que el compromiso de los profesionales multiplica el impacto de cada medida. “No hay una fórmula mágica. No hay una sola cosa que podamos hacer. Todos tenemos que actuar”.
Esta experta llamó a integrar el medioambiente en la evaluación del valor de las tecnologías sanitarias. “Si vas a pensar en incluir el valor en la evaluación de tecnologías, lo tienes que realizar desde un enfoque de itinerario sanitario”. En su opinión, es fundamental entender qué debemos hacer para reducir el impacto medioambiental y posteriormente evaluar las acciones. Es necesario pensar conjuntamente en las soluciones y que estas sigan permitiendo la innovación. Para ella, “deben de reconsiderarse las reglas del sistema”.

Adshead cerró su intervención con una reflexión inspiradora: “La lógica te lleva de un punto A a un punto B, pero la imaginación te puede llevar a cualquier sitio”. Invitó a imaginar un modelo en el que salud, coste e impacto ambiental se contemplen como partes inseparables de un mismo sistema. “Necesitamos la imaginación para pensar que el medioambiente podría estar junto con los resultados clínicos y costes y ser sostenibles y mejorar ambos aspectos. Hoy es el mejor momento para empezar; el cambio es nuestra elección y tenemos que actuar hoy”.
Un reto social
A continuación, Francisco Heras elogió la intervención de Fiona Adshead por su capacidad de entrelazar con claridad aspectos técnicos con dimensiones humanas y sociales del cambio climático. Subrayó que, aunque a menudo se aborda como un problema científico o técnico, y en su opinión, la crisis climática es ante todo un reto social, vinculado a los valores, la confianza y el liderazgo. “Son problemas relacionados con la forma en que nos comportamos como sociedades”, señaló.
Valoró especialmente la combinación entre el análisis riguroso de procesos, como la identificación de los hot spots y la incorporación de enfoques basados en el cuidado, la conciencia y las comunidades de práctica. Finalmente, pidió a Adshead que profundizara en el papel de estas herramientas para impulsar el cambio.
Fiona Adshead coincidió plenamente en que los avances reales se logran al ritmo que marca la confianza social. “Te mueves a la velocidad de la confianza”, afirmó, recordando su experiencia en la administración pública británica, donde lideró numerosos procesos de cambio cultural. Destacó que la clave de la transformación no está solo en la evidencia técnica, sino en cómo se logra implicar a las personas: “Todo tenía que ver con cambios de comportamiento”, apuntó, subrayando la importancia de la ciencia del cambio conductual en la salud pública.

En relación a las herramientas, explicó que quizás está “un poco obsesionada con la medición”, porque ha comprobado que compartir cómo se va a medir un proceso ayuda a crear cohesión y compromiso colectivo. “Ese proceso de trabajar juntos en cómo hacerlo es lo que impulsa el desarrollo cultural”, señaló. También defendió la necesidad de personalizar esas herramientas para que las personas puedan adaptarlas: “Eso es lo que realmente permite que el cambio ocurra”, concluyó.
Cultura, formación y liderazgo: el enfoque práctico desde la sanidad
Alberto Pardo planteó una intervención basada en ideas clave con un enfoque eminentemente operativo. Señaló que uno de los mayores desafíos es la cultura del propio sector sanitario, centrado históricamente en la atención al paciente y no en la sostenibilidad. “Es fundamental trabajar muchísimo en la concienciación”, aseveró.
Planteó la necesidad de aprovechar el momento actual en el que hay múltiples vías para impactar positivamente en la sostenibilidad: residuos, energía, procesos clínicos e insistió en implicar a sociedades científicas y pacientes. Es necesario conseguir que los profesionales a través de sus sociedades lo vean como algo importante, esto “nos va a ayudar mucho en esa cultura y sensibilización”. Sin olvidar, que también es necesario que los pacientes estén concienciados de que es fundamental.
Destacó la importancia de ofrecer formación accesible y práctica para que los profesionales puedan actuar, ya que más allá de estar concienciado y tener sensibilidad hay que saber qué hacer y cómo hacerlo. Asimismo, defendió también el uso de sistemas de gestión ambiental y certificaciones, y la necesidad de empoderar a los profesionales:
Uno de los grandes retos, a su juicio, es la medición. Siempre decimos que “lo que no se mide es imposible de mejorar porque será por el azar”. Reconoció que los indicadores de descarbonización, especialmente los de alcance tres, resultan todavía imprecisos y poco confiables para muchos profesionales. “
Pardo también valoró el trabajo de Fiona Adshead en esta línea y defendió que se deben poner en marcha acciones prácticas y tangibles, como las relacionadas con anestesia o inhaladores: “Cuando tú quieres empezar a poner en marcha algo, como yo soy muy cirujano, tienes que empezar a hacer algo que se palpe”.
Cerró su intervención destacando el valor de la transparencia y el intercambio de experiencias dentro del sistema sanitario: “En sanidad todo se comparte, no tenemos miedo a compartir siendo una fortaleza muy importante”.

Fiona Adshead compartió una reflexión sobre cómo trabajar con la cultura para acelerar el cambio, subrayando el valor de la narración y las artes como herramientas de transformación. Reforzó la idea de que la cultura puede imponerse sobre cualquier estrategia.
Añadió una reflexión final sobre la necesidad de saber cuándo la información disponible es suficiente para actuar: “Como médicos, sabemos cuándo la información es la necesaria para tomar decisiones. Y también, ¿cómo hago una decisión cuando no tengo evidencia?”. Explicó que aunque la medición ambiental no sea una ciencia tan precisa como otras áreas médicas, ya se dispone de información más que suficiente para avanzar: “Sabemos lo suficiente para actuar. Para ella es “importante tener suficiente información para tomar el próximo paso y para aprender”.
El reto político y estructural
Héctor Tejero señaló que una de las preocupaciones en su trabajo acerca de la descarbonización del sistema sanitario es cómo abordar la medición del impacto ambiental de los fármacos de forma útil y operativa, ya que, a su juicio, “el impacto ambiental de los fármacos es uno de los grandes retos actualmente”.
Tejero advirtió sobre los riesgos de quedarse en el plano teórico sin avanzar en la práctica. “Una de las cosas que más me interesan es la importancia de la medición, pero qué medir y hasta dónde medir”, planteó, enlazando con una de las ideas destacadas por Adshead, en concreto, la necesidad de identificar los hotspots y establecer prioridades. “Cuando tenemos sistemas tan complejos como un sistema sanitario, en los cuales es tan difícil medir y en los cuales tenemos que avanzar, no deberíamos caer en esta cosa que se llama parálisis por análisis”, advirtió.
En este contexto, defendió un enfoque pragmático. “Lo que necesitamos son mediciones aproximadas, pero suficientemente buenas como para empezar a trabajar de forma práctica”, afirmó, subrayando la necesidad de actuar con las herramientas disponibles sin esperar a tener sistemas de medición perfectos. “Empieza donde estés, haz lo que puedas y usa lo que tengas”, citó.
Esa reflexión le llevó a compartir su inquietud actual. “El problema es que ahora tenemos muchas cosas que podemos hacer y tenemos que elegir cuál es la herramienta buena”. Para Tejero, el reto reside en tomar decisiones operativas sin dedicar años exclusivamente al análisis. Este experto concluyó con una idea clara: “Hace falta un nivel de evidencia medio alto, no hace falta que sea evidencia perfecta”. Y planteó a Adshead cómo se podría avanzar en el escenario descrito.

Fiona Adshead coincidió con la preocupación sobre la posible “parálisis por análisis” y subrayó la urgencia de actuar ante la magnitud del desafío. En su opinión, frente a la complejidad de los sistemas sanitarios, “a veces empezar en algún lugar es mejor que no empezar en ningún lugar, aunque no conozcamos todas las consecuencias”. Señaló que ya existen análisis suficientes que identifican áreas prioritarias, como los inhaladores o los anestésicos, donde el impacto ambiental individual está claramente documentado.
Insistió en que el verdadero reto no está en el punto de partida, sino en la dirección futura: Para Adshead, ahí es donde entra en juego el sentido común, la proporcionalidad y la experiencia previa. Asimismo, apuntó que no tiene todas las respuestas sobre cómo priorizar, pero cree que “necesitamos principios de sentido común y aprender juntos”. Destacó la importancia de iniciativas compartidas, siendo “crucial aprender entre países”. Y, puso como ejemplo la colaboración que está llevando a cabo en España, con profesionales que ya están recopilando datos y desarrollando buenas prácticas. Concluyó con un llamamiento a la acción colectiva y decidida. “ya sabemos suficiente para saber dónde priorizar y actuar”.
Por dónde empezar: la experiencia práctica de Madrid
A raíz de una intervención del público, Alberto Pardo compartió su visión desde una perspectiva concreta, basada en su experiencia directa en la Comunidad de Madrid. Explicó que la Comunidad de Madrid comenzó en 2008 su camino hacia la descarbonización con una política centrada inicialmente en la gestión ambiental, residuos, consumo de energía y agua, y una estructura organizativa sólida. En los últimos años, el foco ha virado hacia la actividad asistencial, principal fuente de emisiones, con objetivos concretos como anestesia e inhaladores sostenibles.
Pardo insistió en que el gran reto es el cambio cultural dentro del sistema sanitario: es necesario lograr que médicos, enfermeras y técnicos vean que su práctica diaria tiene impacto ambiental. Para avanzar, propuso usar herramientas de medición aproximadas, como se hace con los costes medios en sanidad, que permitan priorizar intervenciones de alto impacto. También recalcó que sin el compromiso de profesionales, pacientes y sociedades científicas, no será posible transformar el sistema. “Esto es como un puzle si eliges bien por dónde empezar, los demás se irán sumando”.
Tres líneas de acción desde el Ministerio
Héctor Tejero detalló que su equipo ha centrado los esfuerzos de descarbonización en los fármacos, al ser responsables de cerca del 30% de la huella de carbono del sistema sanitario. Ante la falta de competencias directas en gestión hospitalaria, el Ministerio ha impulsado el proyecto Hucasan para medir la huella de carbono de los hospitales, y ha comenzado por los medicamentos con mayor impacto, como los inhaladores y anestésicos.
Han trabajado con sociedades científicas, asociaciones de pacientes y empresas para elaborar documentos de prescripción sostenible, y buscan legitimar las buenas prácticas ya existentes desde su papel de coordinación y cohesión del sistema nacional. Además, han introducido criterios ambientales en iniciativas clave como el plan Profarma y el anteproyecto de ley del medicamento, preparando un marco legal flexible que permita incorporar estos criterios a medida que avanza la ciencia.
Tejero subrayó que el reto no solo es técnico, sino de confianza. Aunque los profesionales sanitarios muestran gran implicación, perciben resistencias sociales ante la posibilidad de que la sostenibilidad implique una pérdida de calidad asistencial. Por ello, defendió que los criterios ambientales deben integrarse como un factor más en la toma de decisiones clínicas, siempre subordinados a la eficacia y seguridad para el paciente.
El representante del Ministerio señaló que el impacto ambiental deberá incorporarse como un criterio más en la elección de medicamentos, especialmente cuando existan alternativas con eficacia y seguridad equivalentes. “Habrá que decidir si, a igualdad de resultado clínico, se escoge la opción más verde”, afirmó. Esta perspectiva, aún incipiente en el ámbito de la política farmacéutica, apunta hacia la necesidad de definir marcos que permitan evaluar y priorizar la sostenibilidad ambiental como parte del proceso de selección y financiación de fármacos.
Además, destacó el rol clave de los profesionales como agentes de confianza frente a la desinformación, ilustrando su argumento con el ejemplo de la polémica generada por un estudio sobre la huella de carbono de las operaciones quirúrgicas, una mala interpretación del mensaje técnico provocó una reacción social de rechazo. En este contexto, insistió en que avanzar en sostenibilidad requiere comunicar con claridad y generar confianza desde las instituciones y los sanitarios.


Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):