Un estudio publicado en 'The Lancet' por investigadores de la Universidad de Harvard, el Hospital Brigham and Women's y la Universidad de Zúrich, publicado este lunes, ha analizado el impacto económico y las consecuencias estratégicas de los modelos de pago obligatorios de nación más favorecida impulsados para el programa Medicare de Estados Unidos. Las propuestas, denominadas GLOBE para Medicare Parte B y GUARD para Medicare Parte D, establecen que los fabricantes deberán pagar reembolsos adicionales a Medicare cuando los precios netos en Estados Unidos superen el precio de lista internacional más bajo en una cesta de 19 países de referencia, ajustado por el producto interior bruto per cápita según la paridad de poder adquisitivo.
El análisis incluyó 195 medicamentos de marca que representan un gasto de 87.900 millones de dólares en Medicare. Los resultados indican que la aplicación del modelo GLOBE reduciría el gasto neto de la Parte B en 5.200 millones de dólares, lo que equivale a un 16,1 %. Por su parte, el modelo GUARD lograría una disminución del gasto neto de la Parte D de 6.400 millones de dólares, representa un 17,6 %. En conjunto, ambos esquemas supondrían una minoración de 11.600 millones de dólares en la factura pública farmacéutica estadounidense.
La investigación evalúa la relación entre las reducciones de gasto proyectadas en Medicare y el volumen de mercado en los países comparadores. La mediana del ratio entre las reducciones de gasto neto en Medicare y las ventas anuales en el país de referencia vinculante se situó en 3,8. Además, para 101 de los 138 medicamentos analizados en este apartado, lo que supone un 73,2 %, la reducción proyectada en el gasto de Medicare superó el total de las ventas anuales del producto en la nación de referencia que fijó el precio suelo.
Desequilibrios de mercado y posibles respuestas de los fabricantes
Los autores del trabajo señalaron que esta disparidad entre la dimensión del mercado de Medicare y los mercados de los países de referencia podría inducir cambios en el comportamiento de las compañías farmacéuticas. Debido a que las pérdidas de ingresos proyectadas en Estados Unidos superan de forma sustancial las ventas en los países que sirven de referencia, los laboratorios podrían tener incentivos para retrasar el lanzamiento comercial de nuevas terapias en esos mercados o aplicar otras estrategias dirigidas a evitar la fijación de precios de referencia bajos que impacten en la facturación estadounidense.
El estudio contextualiza que la administración de Donald Trump anunció en mayo de 2025 la meta política de establecer la fijación de precios por nación más favorecida a través de una orden ejecutiva, concretando en diciembre de 2025 los modelos de pago GLOBE y GUARD. Estas iniciativas buscan equiparar los costes abonados en Estados Unidos con los de otros países desarrollados y presionar a otras naciones para que incrementen el gasto farmacéutico fuera del ámbito estadounidense.
Entre los antecedentes citados por la investigación figura el acuerdo sobre comercio farmacéutico anunciado en abril de 2026 entre el Reino Unido y Estados Unidos. En dicho pacto se estableció que la cuota del presupuesto del National Health Service destinada a medicamentos pasará del 10 % al 12 % en 2036. Asimismo, el acuerdo contempló que el Reino Unido incrementará en un 25 % el precio neto abonado por los nuevos medicamentos lanzados, medida que se implementaría elevando el umbral de coste-efectividad del National Institute for Health and Care Excellence de 20.000-30.000 libras por año de vida ajustado por calidad a 25.000-35.000 libras.
En junio de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos inició una investigación sobre si las políticas de precios farmacéuticos en Alemania derivaban en pagos persistentemente insuficientes por las nuevas medicinas, perjudicando el comercio estadounidense. Los autores recordaron que, si bien el uso de precios de referencia externos está extendido en Europa para contener el gasto, nunca se aplicó a esta escala en el sistema sanitario de Estados Unidos.
Modificaciones en la cesta y exenciones bilaterales
El trabajo incluyó análisis de escenarios para valorar variaciones en el diseño de las políticas. En el caso de reducir la cesta de comparación únicamente a los países del G7, los ahorros potenciales de Medicare se reducirían en un 12,2 %. Por otro lado, si la Departamento de Salud y Servicios Humanos eximiera del modelo a los fabricantes que alcancen acuerdos independientes con la administración, las disminuciones de gasto proyectadas caerían un 71,3 %.
Los modelos GLOBE y GUARD se diseñaron como proyectos de demostración de cinco años de duración obligatorios para los fabricantes y concebidos para cubrir una muestra aleatoria del 25 % de la población de Medicare. En la estructura del modelo, los fabricantes deben abonar la cantidad mayor entre el reembolso vinculado a la inflación existente y la diferencia entre el precio neto de Medicare y el indicador internacional.
La cesta internacional de referencia comprende 19 países: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chequia, Dinamarca, España, Francia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, República de Corea, Suecia y Suiza. El factor de ajuste por producto interior bruto fluctúa entre 1,000 para países como Irlanda, Noruega y Suiza, y 1,638 para Japón.
La investigación contó con la financiación de la fundación Arnold Ventures y combinó datos de gasto de Medicare con precios ex-factory estimaciones de reembolsos comerciales y bases de datos de ventas internacionales en los países de la muestra para analizar el impacto sobre los medicamentos de marca potencialmente elegibles.



Lilisbeth Perestelo: