Terapéutica

Europa busca su respuesta frente a EE. UU. y China en el desarrollo de fármacos con IA

La Comisión de Sant del Parlamento Europeo aborda el desarrollo de medicamentos mediante inteligencia artificial. Durante la sesión, la investigadora Liesbet Lagae advirtió sobre la competencia de Estados Unidos y China y defendió crear infraestructuras de datos en la Unión Europea.

La Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo (SANT) ha analizado las vías para situar a la Unión Europea en un plano de competitividad frente a Estados Unidos y China dentro de la nueva ola de innovación biotecnológica. Durante el intercambio de opiniones celebrado en la serie 'Excelencia en las ciencias de la salud', los eurodiputados abordaron la aplicación de la inteligencia artificial, la computación avanzada y la microelectrónica en el descubrimiento y desarrollo de medicamentos.

La cofundadora y directora de programas de las tecnologías de ciencias de la vida en el centro imec, Liesbet Lagae, advirtió de que la combinación de tecnologías digitales y laboratorios biológicos automatizados da forma al campo denominado TechBio. A través de este paradigma, las capacidades digitales aceleran la identificación de nuevas terapias. Sin embargo, la investigadora señaló que Europa corre el riesgo de quedarse atrás si no articula una respuesta estratégica adecuada a su entorno institucional y científico.

Según expuso la ponente, la gran diferencia entre el desarrollo de modelos lingüísticos tradicionales y la investigación biomédica radica en la naturaleza de la información. Mientras el lenguaje humano se encuentra masivamente disponible en internet, el aprendizaje de los modelos sobre el lenguaje biológico exige un volumen de información compleja que actualmente no existe de forma integrada. En 2023, la dirección de la empresa Nvidia calificó la biología digital como una de las revoluciones más relevantes de la historia, pero la falta de datos fiables para realizar predicciones sólidas sobre proteínas y células limita el avance de las herramientas.

Ecosistemas y microchips

Lagae detalló que el centro imec trabaja con una plantilla de 6.000 personas en la intersección entre los semiconductores y la medicina. Entre las soluciones técnicas desarrolladas figura un chip lanzado en 2015 para la secuenciación de ADN. La científica recordó que la disponibilidad de esta tecnología permitió contar con los datos del virus de la covid-19 y poner la información a disposición de la industria para fabricar vacunas nueve meses después.

Asimismo, la investigadora expuso iniciativas como el proyecto Enigma, elaborado junto a la Universidad de Stanford, que alinea datos captados mediante el chip NeuroPixel con modelos de inteligencia artificial para avanzar en la representación digital del cerebro. En esta misma línea, imec desarrolla proyectos dirigidos a evaluar la toxicidad intestinal sin necesidad de recurrir a la experimentación con animales.

Las capacidades mecánicas y electrónicas para la biología sintética constituyen una prioridad nacional explícita en Estados Unidos y China, países que destinan miles de millones a la fabricación de la nueva generación de máquinas necesarias para sintetizar material genético y diseñar terapias programables. Ante esta concentración de recursos, la experta enfatizó que la estrategia europea no debe centrarse únicamente en la creación de algoritmos o modelos teóricos, sino en el despliegue de la infraestructura física que permita alimentar y entrenar tales modelos de manera fiable.

La gobernanza de los datos

En el debate posterior con los eurodiputados, la gobernanza de la información y la competencia entre sectores ocuparon un lugar prioritario. Diversos diputados plantearon las implicaciones comerciales del uso de información biomédica y cuestionaron si los elementos empleados deben entenderse como descubrimientos o como invenciones. Lagae puntualizó que los datos en sí mismos no son objeto de patente, pero sí lo son los modelos desarrollados a partir de ellos y los productos o moléculas finales que se derivan de su aplicación.

Por su parte, la eurodiputada Elena de Campo preguntó por las consecuencias que tendría para la industria farmacéutica que la información sanitaria quede bajo el control de las grandes empresas tecnológicas. La parlamentaria cuestionó la necesidad de definir un ecosistema común o establecer contrapesos dentro del ámbito de la salud.

En su respuesta, Lagae confirmó que en Estados Unidos las corporaciones tecnológicas han comenzado a ocupar un espacio relevante mediante iniciativas específicas de recopilación de datos de salud por parte de Google o el desarrollo de versiones orientadas a las ciencias de la vida como Cloud por parte de Anthropic. La ponente afirmó que esta concentración de capacidad de análisis en actores privados norteamericanos genera consecuencias directas para Europa, por lo que corresponde a las autoridades públicas y a los gobiernos determinar si la gestión de estos activos debe permanecer en la esfera pública o privada para defender el interés ciudadano.

Reducción de los sesgos

El eurodiputado Adam Jarubas se interesó por la contribución de los chips de última generación desarrollados por imec y por la repercusión que tendrá el Espacio Europeo de Datos de Salud en la aceleración de nuevas terapias. La representante de imec sostuvo que los dispositivos tecnológicos producen información complementaria a los registros clínicos tradicionales. A su juicio, la fortaleza histórica de Europa reside en su capacidad para construir consorcios científicos e intercambiar información bajo marcos regulados, a diferencia del modelo estadounidense gestionado por dinámicas de mercado.

A preguntas del diputado Andreas Kulia sobre la presencia de sesgos en las fuentes hospitalarias debido a prácticas administrativas o de codificación registradas durante años, Lagae explicó que la agregación masiva de información a escala comunitaria permitirá superar las distorsiones locales. Al disponer de evaluaciones a gran escala mediante el marco europeo, los modelos se entrenarán con conjuntos diversificados y no dependerán de los datos individuales de un único hospital.

Respecto al proceso de autorización de los medicamentos generados mediante sistemas inteligentes, la investigadora aclaró que no se debe alterar ni rebajar la exigencia de los procedimientos de evaluación. Los requisitos de seguridad e inspección regulatoria mantendrán el mismo nivel de rigor. No obstante, la experta concluyó que la formulación precisa de hipótesis biomédicas mediante herramientas digitales permitirá diseñar medicamentos más eficaces de origen, lo que facilitará su aprobación técnica al presentar un comportamiento superior durante los ensayos clínicos.

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