Terapéutica

La evidencia europea avala la vacunación en farmacias como eje para mejorar coberturas

Un estudio publicado en la Revista Española de Salud Pública concluye que no existen razones científico-técnicas para que España no incorpore las farmacias comunitarias a la vacunación, alineándose con la tendencia creciente observada en la Unión Europea.

La incorporación de los farmacéuticos comunitarios a los programas de vacunación en España constituye una oportunidad para elevar las tasas de inmunización poblacional. Así lo señala un análisis firmado por María Dolores Fernández Otero, Francisco Javier de Lucio Cazaña y Noelia Tejedor García, publicado en la 'Revista Española de Salud Pública', en el que lo autores señalan que no existen criterios científico-técnicos ni razones objetivas que desaconsejen esta medida en el ámbito nacional.

El trabajo examina la experiencia europea y contrapone la inacción española con la tendencia de la Unión Europea, donde la mitad (55,55%) de los Estados miembros ya autoriza a estos profesionales a administrar vacunas. Desde que Portugal fuera el país pionero en 2007, un total de 15 países de la Unión Europea han sumado a las oficinas de farmacia a sus estrategias de inmunización. Entre ellos figuran Alemania, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Portugal y Rumanía. Además, en otros territorios como Croacia, Estonia, Malta, Países Bajos y Suecia, los establecimientos farmacéuticos funcionan como puntos de vacunación atendidos por otros profesionales sanitarios.

A tenor de estos datos, los autores destacan el contraste entre las políticas europeas y el escenario español, donde ni siquiera se planteó la opción. Según recoge el texto, "resulta incomprensible que, en ausencia de criterios científico-técnicos objetivos que lo desaconsejen, en España ni siquiera se haya planteado la posibilidad de que los farmacéuticos comunitarios colaboren con otros sanitarios en los programas de vacunación".

El estudio desacredita las tres hipótesis objetivas que podrían justificar la negativa del Sistema Nacional de Salud. La primera hipótesis se refería a una menor cualificación de los graduados en Farmacia en España en comparación con sus colegas europeos. Los autores recuerdan que España integra el Espacio Europeo de Educación Superior desde 2010, por lo que los conocimientos teóricos del colectivo están sólidamente asentados en disciplinas como Salud Pública, Inmunología, Farmacología, Microbiología y Farmacia Clínica.

Aunque los planes de estudio del entorno comunitario no suelen incluir adiestramiento práctico en inoculación, diversos países resolvieron esta brecha mediante capacitaciones específicas. Estas formaciones abordan tanto la técnica de punción como el abordaje de efectos adversos inmediatos, incluyendo el síncope vasovagal y la anafilaxia. El estudio enfatiza que "la experiencia internacional confirma que, con esta formación adicional, los FC actúan conforme a protocolos estandarizados, con niveles en seguridad equiparables a los de los entornos clínicos tradicionales".

Capacidad asistencial y capilaridad territorial

El segundo aspecto evaluado es la aportación de la red farmacéutica al sistema público de salud. España ocupa la segunda posición en Europa en volumen de farmacias comunitarias por habitante, con una media de 47 establecimientos por cada 100.000 ciudadanos, frente a la media europea de 29. Los más de 55.000 profesionales que trabajan en las más de 22.200 farmacias españolas representan una proporción de una farmacia por cada 2.173 personas, frente a los 13.026 centros de Atención Primaria operativos.

Esta diferencia se acentúa en grandes ciudades como Madrid, donde en 2024 convivían 427 centros de Atención Primaria con 2.934 farmacias. La proximidad, los horarios extensos y la continuidad asistencial sitúan a la farmacia en una posición privilegiada para reducir la indecisión vacunal. Un estudio citado en el trabajo indica que las causas principales de la reticencia ante la vacuna de la gripe en España son la falta de información suficiente (80 %) y la ausencia de recomendación médica (66 %).

El tercer elemento analizado es la suficiencia de la cobertura vacunal actual. A través del caso representativo de la gripe en la población de 65 o más años, el informe muestra margen de mejora. Durante la campaña 2023-2024, la cobertura vacunal en España para esta franja de edad se situó en el 59,67 %, lejos del objetivo del 75 % fijado por la Organización Mundial de la Salud. Por el contrario, países con vacunación implantada en farmacias superaron ese umbral en el mismo periodo, como Reino Unido (77,8 %) y Portugal (72,1 %).

El déficit en las coberturas conlleva implicaciones asistenciales y económicas. Las estimaciones europeas calculan entre 15.000 y 70.000 muertes anuales prematuras por causas vinculadas a la gripe. Asimismo, la pérdida de productividad por bajas laborales supone un coste relevante que la inmunización podría mitigar, como ilustra el caso de Suiza, donde una cobertura del 50 % en población activa representaría un ahorro cercano a 21.400.000 euros.

Causas ajenas a la evidencia científica

Ante la falta de motivos técnicos, los autores atribuyen la exclusión de la farmacia a inercias de la administración e intereses gremiales. En el análisis se subraya que "sería particularmente relevante la combinación de inercias organizativas, restricciones competenciales y ausencia de un marco institucional que integre de forma efectiva a la farmacia comunitaria en los circuitos asistenciales".

A esto se suma la percepción histórica que vincula la labor del farmacéutico casi en exclusiva a la dispensación, así como la reticencia de ciertos sectores a compartir competencias que consideran propias de la titularidad pública o de su profesión. El texto advierte de que el resultado de esta inercia es que "un ciudadano español dispone de menos opciones de acceso a la vacunación que sus homólogos de varios países europeos, pese a que España cuenta con una red de farmacias más extensa y accesible que la de muchos Estados de su entorno".

Para corregir esta brecha, el documento aboga por imitar los modelos graduales implantados en Francia o Portugal. Ambos países comenzaron con pruebas piloto acotadas a la vacuna antigripal en adultos sanos y en un número reducido de locales. Tras constatar su seguridad y aceptación, ampliaron el catálogo de vacunas y los grupos poblacionales beneficiarios. Actualmente, en Francia los farmacéuticos pueden administrar casi todas las vacunas a mayores de 11 años y prescribir varias de ellas, llegando a asumir el 47,8 % de las dosis de gripe y el 52 % de las de Covid-19 en la campaña 2022-2023. En Portugal, 2.487 farmacias (el 88,69 % del total del país) participan activamente en la vacunación.

Los investigadores aconsejan emprender en España un proyecto piloto centrado en la gripe y la Covid-19 en adultos sin factores de alto riesgo. Este pilotaje permitiría evaluar el incremento de la cobertura, la seguridad del acto clínico, la satisfacción ciudadana y la coordinación con la Atención Primaria. Como requisitos indispensables para el éxito de la medida, el artículo exige la interoperabilidad en tiempo real de los registros de vacunación con las bases de datos oficiales del sistema de salud y el establecimiento de esquemas de financiación pública vinculados a criterios de riesgo epidemiológico.

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