La reutilización de medicamentos, es decir, la identificación de nuevos usos terapéuticos para medicamentos existentes, sin patente y autorizados, “es clave para abordar las necesidades médicas insatisfechas, donde normalmente faltan incentivos comerciales para los titulares de autorizaciones de comercialización (TAC)”; fomentar este objetivo es el objetivo del programa piloto, desarrollado entre octubre de 2021 y diciembre de 2024, y dado a conocer ahora por el grupo de expertos STAMP de la Comisión Europea para apoyar a entidades sin ánimo de lucro y al ámbito académico en el desarrollo de nuevas indicaciones terapéuticas para medicamentos ya autorizados libres de patente.
Los resultados, a pesar de la diferente variabilidad y de las barreras existentes animan a seguir avanzando en este cambio, que es considerado como un punto esencial en la nueva estrategia europea.
El programa fomenta la colaboración temprana con los reguladores a través de la vía de asesoramiento científico (AS) existente a nivel nacional y europeo, y promueve la colaboración con los titulares de las autorizaciones de comercialización (TAC) para obtener la autorización formal de nuevas indicaciones.
Para probar este marco, la EMA y la HMA, a través de nueve Autoridades Nacionales Competentes (ANC) de la UE (España, Bélgica, Suecia, Italia, Irlanda, República Checa, Finlandia, Hungría y Alemania), lanzaron un proyecto piloto en octubre de 2021. El proyecto apoyó a los promotores de la EMA y/o la ANC para solicitar asesoramiento científico gratuito sobre la reutilización de medicamentos y exploró el interés de los TAC o de terceros en presentar solicitudes basadas en los datos generados.
El objetivo general del proyecto piloto fue evaluar si el marco propuesto podría facilitar la solicitud (variación/extensión o solicitud de autorización de comercialización) para una nueva indicación de un medicamento sin patente. En ese sentido, el informe se centró en identificar candidatos idóneos, caracterizar los programas de desarrollo de reutilización, comprender el impacto de la evaluación de viabilidad, medir la participación de la industria y explorar la viabilidad de utilizar las iniciativas de evidencia real (EVR) de la EMA para fortalecer el apoyo a los promotores.
Para el piloto se se seleccionaron nueve proyectos por organizaciones sin ánimo de lucro y del mundo académico (denominados promotores): seis por la EMA y tres por la Aemps.
Los promotores fueron principalmente médicos de hospitales e investigadores del ámbito académico, con el apoyo activo de organizaciones de pacientes y de investigación.
El proyecto piloto se centró en proyectos de reutilización para nuevas indicaciones de sustancias consolidadas en áreas que abordan importantes necesidades de salud pública y médicas no cubiertas. Sobre esta base, y teniendo en cuenta el nivel de evidencia disponible, el plan de desarrollo propuesto y el beneficio potencial para la salud pública, la mayoría de los proyectos seleccionados estaban relacionados con enfermedades raras (cinco de la EMA y uno de la Aemps).
“A pesar del número limitado de proyectos y de que cada uno tenía sus propias particularidades relacionadas con las características de la enfermedad y la solidez de los datos existentes, se encontraron con frecuencia ciertos problemas científicos, como problemas con los criterios de inclusión/exclusión de la población de pacientes en los estudios, con el aislamiento del efecto del medicamento en investigación cuando se utiliza en terapia combinada o cuando se investiga en un ensayo sin control interno, con la elección del criterio de valoración principal y con la cantidad de evidencia para la pauta posológica propuesta”, señala el programa.
Además, si bien el enfoque principal de la evaluación de riesgos es el plan de desarrollo, el piloto también evaluó su utilidad para proyectos de reutilización, para los cuales el promotor solicitó asesoramiento a los reguladores sobre la idoneidad de los datos disponibles para la autorización de comercialización.
Esta situación específica, indica el informe, “reveló dificultades para los promotores a la hora de describir adecuadamente los datos disponibles para respaldar una solicitud regulatoria y delinear los datos principales para establecer la relación beneficio-riesgo”. También planteó dificultades para el SAWP “a la hora de responder a las solicitudes de una evaluación exhaustiva de la relación beneficio-riesgo de los datos disponibles, ya que dichas evaluaciones quedan fuera de su competencia”.
No obstante, se formularon comentarios sobre la idoneidad del diseño o diseños de los estudios en relación con los datos disponibles para respaldar las afirmaciones de eficacia y seguridad.
Además, el piloto exploró el potencial de utilizar las vías de generación de RWE de la EMA (internas, Darwin EU y contrato marco de la EMA) para complementar el conjunto de datos del promotor. Sin embargo, esto “reveló limitaciones en la investigación de enfermedades raras y especializadas en las bases de datos de atención primaria accesibles para la EMA”.
En el momento de este informe, según señala el informe, la aceptación de los proyectos de reutilización seleccionados ha sido limitada.
“Solo un proyecto seleccionado por la AEMPS logró la aprobación para la nueva indicación. Para un proyecto seleccionado por la EMA, se está considerando actualmente la aceptación por parte de un Titular de la Autorización de Comercialización (TAC). Sin embargo, en la mayoría de los casos, las compañías farmacéuticas han mostrado hasta ahora poco o ningún interés en presentar una extensión de la indicación a su autorización de comercialización (MA)”.
No obstante, desde en el informe se señala también que “la mayoría de los proyectos (7 de 9) aún están en desarrollo y la situación podría evolucionar a medida que avance la generación de datos. La iniciativa piloto previó que los promotores del proyecto “interactuarían proactivamente con los titulares de las autorizaciones de comercialización (TAC) para explorar posibles intereses”, señala el informe.
Como se destaca en el marco propuesto por STAMP mencionado anteriormente, el piloto confirmó que identificar y contactar a la persona adecuada dentro de un TAC sigue siendo un desafío significativo para los promotores, ya que, por ejemplo, el equipo de I+D del producto podría haberse desmantelado, lo que dificulta establecer una persona de contacto relevante. Sin embargo, a pesar del esfuerzo del sector académico por contactar con los titulares de las autorizaciones de comercialización de medicamentos originales o genéricos existentes, y del apoyo de las asociaciones de la industria para probar un canal específico que ayude a los promotores a presentar sus proyectos a sus miembros interesados, una encuesta realizada a los promotores reveló que siguen encontrando obstáculos para interactuar con los TAC y que la falta de interacciones o plataformas para presentar sus proyectos ante los TAC es un problema”.
Tras el piloto, la EMA y la red reguladora de la UE “mantienen su compromiso” de apoyar los proyectos de reutilización seleccionados. En términos más generales, las futuras iniciativas de reutilización deberían considerar la colaboración temprana e iterativa con los organismos reguladores. Esto incluye aprovechar el asesoramiento científico para respaldar la recopilación adecuada de datos y la generación de evidencia para facilitar el reconocimiento regulatorio posterior de una indicación reutilizada.
A modo de conclusión la EMA asegura que “seguirá ofreciendo asesoramiento” y una serie de medidas, según corresponda a cada caso específico, que pueden incluir interacciones ad hoc; desarrollo proactivo de una estrategia regulatoria; aportaciones regulatorias y científicas; revisión de la documentación y los materiales informativos; sesiones informativas y reuniones facilitadas con coordinadores y relatores, según corresponda. Para mejorar la integración de la evidencia científica en la reutilización, “es esencial la colaboración temprana con los reguladores”.











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: