Los mecanismos de fijación de precios y financiación de medicamentos se encuentran en un momento de revisión y debate público. Escuchar a expertos de diferentes ámbitos es clave para tomar decisiones de cara al futuro que garanticen la sostenibilidad del sistema, la equidad en el acceso y el incentivo a la innovación. Con este objetivo, Diariofarma organizó un Encuentro de Expertos en Asturias, que forma parte de una serie de encuentros interdisciplinares con profesionales del sector para reflexionar y proponer medidas que puedan servir de base a la hora de revisar el funcionamiento de este tipo de acuerdos.
De modo general, los acuerdos de precio-volumen vinculados a la financiación y al precio de los medicamentos innovadores, las dinámicas aplicadas cuando existen múltiples indicaciones y los acuerdos basados en resultados se consolidaron como herramientas relevantes para ajustar las condiciones económicas de los fármacos y gestionar la incertidumbre asociada a su utilización. No obstante, pese a su potencial teórico para optimizar la eficiencia del gasto farmacéutico y mejorar la alineación entre valor y precio, estos acuerdos pueden generar efectos no previstos, tanto en la planificación clínica como en la introducción de la innovación o en el acceso de los pacientes a los tratamientos más adecuados.
En el encuentro celebrado en Oviedo participó Marisa Nicieza, coordinadora de Farmacia en la Consejería de Salud del Principado de Asturias, quien destacó que “estamos viviendo un momento muy productivo” en el desarrollo de nuevas terapias. Según dijo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) está autorizando anualmente casi un centenar de medicamentos o nuevas indicaciones, que incluyen desde terapias avanzadas hasta medicamentos huérfanos y que representan “una oportunidad excelente para los pacientes, pero también suponen un reto para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios”.
Junto a Nicieza, formaron parte de la mesa Juan José Corte, jefe del Servicio de Farmacia de la Fundación Hospital de Jove; Isabel Palacio, jefa de Sección del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA); Gracia Modroño, adjunta del Servicio de Farmacia del Hospital Álvarez Buylla; Emilio Esteban, jefe de Servicio de Oncología Médica del HUCA, y Sergio Ostalé, director de la Unidad de Oncohematología de GSK. El coloquio, que contó con la colaboración de GSK, fue moderado por el director de Diariofarma, José María López Alemany.
Los acuerdos de financiación de la innovación, como los techos de gasto o el pago por resultados, no son una excepción, sino que “casi van a ser la norma”, señaló Marisa Nicieza, y son necesarios, según explicó, para acelerar el acceso a la innovación y reducir la incertidumbre tanto clínica como financiera, compartiéndola entre la industria y la Administración para que no recaiga solo en una de las partes. Para Marisa Nicieza, el principal reto es mejorar la calidad de los registros, porque sin datos fiables estos acuerdos no son de utilidad, así como evitar duplicidades y avanzar en la integración automática o semiautomática en los sistemas de información, con el fin de reducir la carga burocrática.
Balance positivo de 2,4 millones de euros en Asturias
Como dato relevante para analizar la situación de Asturias, la coordinadora de Farmacia señaló que en esta comunidad ya está consolidada la monitorización de más de 700 pacientes en los protocolos farmacoclínicos, con 40 de estos protocolos activos en Valtermed. El resultado se tradujo en un balance positivo en 2025 de 2,4 millones de euros, entre lo que se dejó de pagar y las devoluciones recibidas. Liberar estos recursos permite seguir incorporando innovación, con lo que los acuerdos se confirman como “herramientas fundamentales”, señaló Marisa Nicieza.

Juan José Corte precisó que estos acuerdos llevan utilizándose desde hace dos décadas y que, para su evaluación, es necesario “bajar a la trinchera de los servicios de Farmacia Hospitalaria, donde recibimos a pacientes y clínicos que preguntan por fármacos, si bien es la administración que gestiona el acceso a los mismos”.
La sensación para Juan José Corte es que “esperamos una avalancha de nuevos tratamientos que habrá que gestionar, porque no creo que seamos capaces de seguir asumiendo este incremento en el gasto si no optimizamos el uso de los recursos que tenemos”.
Mucho trabajo por delante
Desde su punto de vista, “algo no estamos haciendo bien”, pero indicó que el Real Decreto sobre Evaluación de Tecnologías Sanitarias publicado en mayo “pone sobre la mesa temas que no funcionan relacionados con seguimiento, transparencia, agilidad... Falta saber cómo se va a ejecutar, porque hay mucho trabajo por delante y el desafío es enorme”.
El reto desde la base es tratar de asegurar que los recursos que se utilizan se empleen bien y de manera eficiente y lleguen a los pacientes a los que tienen que llegar, “algo que a día de hoy creo que nos está faltando”, señaló Corte.
Por su parte, Isabel Palacio coincidió con Juan José Corte en que “estos modelos de control de gasto no son tan innovadores” y se refirió al riesgo compartido, “que conceptualmente es muy interesante, pero no sé hasta qué punto posteriormente se evalúan los resultados. Creo que en lo que más fallamos es en la carencia de estructura y recursos para evaluar los resultados que conseguimos con determinadas terapias que son muy costosas, y ese es el corazón del problema”.
Isabel Palacio destacó la profesionalidad y responsabilidad de los profesionales que trabajan en el área de cartera de servicios del Ministerio de Sanidad y advirtió sobre la complejidad creciente del panorama con nuevas moléculas, como los anticuerpos conjugados, que llegan al sistema con una necesidad de desarrollo clínico más corto y una experiencia más limitada sobre su perfil de efectos adversos, algo que es necesario tener en cuenta debido a la incertidumbre que supone. Palacio se refirió también a la importancia de la transparencia y la corresponsabilidad del ciudadano.
Necesidad de herramientas de medición
Gracia Modroño reconoció partir de una postura pesimista a la hora de analizar el panorama por la complejidad adquirida por el sistema. Expresó su esperanza en que tanto la nueva Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios como el Real Decreto de Precio y Financiación de Medicamentos consigan los objetivos deseados, pero “la realidad se ha complicado mucho” y “nos faltan herramientas buenas para medir efectos y para explotar los datos de las historias clínicas. Serían necesarios grupos de trabajo potentes para trabajar esos datos. También nos falta información, por ejemplo, sobre techo de gasto o cómo se ha llegado a definir un precio”.

Otra cuestión clave para Gracia Modroño es definir qué es innovación, en el sentido de determinar si todo nuevo medicamento lo es o “hay que fijarse en otros aspectos como qué valor terapéutico añade, y cómo establecer precios para medicamentos con muchos años de uso a los que se aprueba una nueva indicación”.
Embudo burocrático
Emilio Esteban señaló que la estructura está creada para que la información fluya y llegue de forma ágil a los clínicos, pero que en la realidad se topa con un proceso burocrático que dificulta este proceso en gran medida. Además, puso sobre la mesa el hecho de que hoy en día la información también llega a los pacientes, que conocen que, en determinados casos, puede estar aprobada una indicación por la EMA, pero que en España el medicamento en cuestión no está financiado o está a la espera de una resolución. “Esto tiene que solucionarse, pero no de forma unilateral sino multidisciplinar. Y el especialista tiene que saber qué innovación puede ser importante o disruptiva y también debe tener un papel a la hora de fijar precios. Hay también un problema de presupuesto y el especialista está en un extremo del embudo que generan presupuesto y burocracia y quien lo sufre es el paciente”.
Sergio Ostalé destacó el objetivo común de que el paciente que pueda necesitar un medicamento tenga acceso al mismo en las mejores condiciones posibles y, en este sentido, se unió al llamamiento compartido por todos los ponentes de que es fundamental “hablar entre todos” y hacerlo teniendo en cuenta “el punto de vista del clínico, de la farmacia, de la autonomía, del investigador, el desarrollador y proveedor del medicamento para llegar a un acuerdo que beneficie al paciente”.
Ostalé destacó la capacidad de España como país para investigar y abogó por una productividad ordenada para que se cumpla el objetivo final de que el paciente reciba el tratamiento. Para ello, consideró necesario mirar con una perspectiva de largo plazo, con las dificultades que ello conlleva, prever lo que está por llegar y actuar siempre guiados por la evidencia.
El director de la Unidad de Oncohematología de GSK destacó que la compañía biofarmacéutica británica investiga en áreas con necesidad real para generar medicamentos con nuevos mecanismos de acción que permitan abrir un camino que cambie el panorama de las enfermedades graves. “Ese esfuerzo innovador que genera una evidencia tiene que ser la base para cualquier tipo de acuerdo.”
En este sentido, abogó por una ordenación con vistas a largo plazo y amplitud de mirada, apoyada en la evidencia y con herramientas para que la tarea no suponga una carga adicional de trabajo para los profesionales.
El paciente siempre debe estar en el centro
Al respecto, Emilio Esteban recalcó que el centro de atención debe ser siempre el paciente, que tiene que estar al margen de la negociación entre agentes del sistema, y abogó por que, si el medicamento cuenta con la evidencia adecuada, se ponga a disposición del paciente y posteriormente se solvente la cuestión de su pago. “Hay que tener en cuenta que el paciente puede estar en una situación muy delicada, con una enfermedad que puede acabar con su vida. Y en el caso de tumores hablamos en ocasiones de medicamentos para enfermedades o situaciones en las que hasta ahora no teníamos nada que ofrecer y ahora con la personalización sí podemos. Tenemos que encontrar forma de hacer llegar la solución al paciente. Hay que buscar fórmulas para adelantar un producto cuando es necesario”, explicó.

A esto respondió Sergio Ostalé que ya se está haciendo en la medida de lo posible porque “nosotros como desarrolladores entendemos que debe ser así”.
Cómo manejar la incertidumbre
Sobre la eficacia de estos procedimientos de acceso expandido, Marisa Nicieza expresó sus reticencias porque a veces se convierten en la vía de entrada de fármacos que quizá luego no se financian o que tienen un valor muy limitado.
Añadió que, sobre todo en Oncología, llegan fármacos con resultados prometedores en los ensayos clínicos, pero con mucha incertidumbre clínica, por ejemplo, sobre qué grupo de pacientes se va a beneficiar más y cuál es el valor real aportado.
Sobre esto, Juan José Corte abogó por tratar de llegar a acuerdos para cada tipo de enfermedad. “Si aparece algo nuevo para una enfermedad en la que no había nada habrá que incentivar que se siga investigando en esa línea”. No obstante, se planteó que algunas innovaciones para determinados tipos de patologías que no amenazan la vida tienen un impacto económico demasiado elevado. “A nosotros no nos llega la información de cuál es el valor real que se le ha otorgado a un medicamento para fijar un precio. Por eso a veces nos sentimos un poco perdidos y lo que reclamamos es transparencia”.
“Y a veces veo que que estamos muy centrados en la indicación”, añadió Juan José Corte, “cuando a mí en ocasiones lo que más me interesa es que haya un seguimiento útil de la patología y unos criterios de efectividad claros”.
En este sentido, señaló que la carga burocrática se concentra al principio y, posteriormente, el seguimiento se relaja, al tiempo que abogó también por un sistema de precios dinámico porque realmente “hay cosas que no son difíciles de medir”. A este respecto, Gracia Modroño insistió en que la dificultad no reside en medir sino en la falta de herramientas para ello.
Las decisiones que toman los desarrolladores y proveedores son, para Isabel Palacio, fundamentalmente empresariales “y es lógico que sea así”, reconoció, dada la importancia de en “cuánto tiempo van a tardar en amortizar el desarrollo del fármaco en cuestión, con cuántos pacientes y cuánto tiempo hay que esperar para sacar un nuevo fármaco esperando amortizar los que ya se han desarrollado”, señaló.
Información compartida
Otro asunto que se puso sobre la mesa fue la necesidad de mejorar la accesibilidad a la información sobre el techo de gasto. Juan José Corte insistió en la importancia de medir lo que se hace y lo que se consigue, aspecto en el que también incidió Sergio Ostalé, como elemento clave para poder evaluar si se cumplió lo acordado.
En este sentido, Marisa Nicieza señaló que el gran reto es la fragmentación del dato, con “millones de datos clínicos atrapados en sistemas de información que no se hablan”.
Todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que algunas variables son sencillas de medir y que la tendencia debe orientarse hacia ellas a la hora de establecer los acuerdos de financiación.
Tanto Emilio Esteban como Isabel Palacio destacaron la importancia de participar en ensayos clínicos para atraer a los centros talento, innovación y prestigio, por el ahorro de costes que suponen y por los recursos y la riqueza que generan. También los señalaron como una herramienta para acercar y acelerar la llegada de la innovación a los pacientes, posición con la que estuvieron de acuerdo el resto de los ponentes.
Sobre cómo definir qué es realmente innovación, Juan José Corte señaló que hay criterios, como supervivencia, variables clínicas y comodidad posológica, entre otros muchos, “y todo eso habrá que graduarlo y ponderarlo. Y lo interesante sería que el sistema fuese dinámico”.
Con este tipo de reuniones de expertos en política sanitaria, regulación, gestión, clínica y farmacia hospitalaria se busca identificar buenas prácticas, anticipar efectos y formular recomendaciones que contribuyan a un diseño más justo, eficiente y sostenible del sistema, así como crear espacios de diálogo y reflexión orientados a fortalecer la toma de decisiones y mejorar la articulación entre innovación, acceso y sostenibilidad en el ámbito farmacéutico español.
Texto y fotografías: Covadonga Díaz

Lilisbeth Perestelo: