Política

El Pacto Vasco de Salud sitúa los resultados y la medicina personalizada en el centro

El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez prioriza el uso de datos y la inteligencia artificial como herramientas clave para avanzar hacia una medicina predictiva y tratamientos personalizados basados en resultados.
El consejo Alberto Martínez durante su intervención.

El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, situó el Pacto Vasco de Salud como la hoja de ruta para transformar el sistema sanitario de Euskadi desde el consenso, los datos, la inteligencia artificial y la orientación a resultados.

En un análisis sobre la situación del sistema sanitario vasco, Martínez defendió que ante los retos. debe dejar de responder solo con más actividad a una demanda creciente y avanzar hacia un modelo capaz de anticiparse, acompañar mejor a los pacientes y orientar los recursos hacia las intervenciones que aporten más valor. Así lo expuso durante un desayuno informativo organizado por Executive Forum.

Martínez abrió su intervención con una idea de fondo, según la cual “la sanidad no es un sector más”, sino “una de las grandes columnas que sostiene nuestra convivencia”. En su opinión, la sanidad pública “se fortalece cuando suma, cuando mira más allá del corto plazo, cuando escucha de verdad a sus profesionales, cuando responde a pacientes y cuando entiende que los grandes retos no se abordan desde la confrontación, sino desde el acuerdo”.

Pacto vasco de salud

Ese acuerdo se concreta, según explicó, en el Pacto Vasco de Salud, un proceso con más de 500 personas y más de 30 agentes implicados. El consejero lo definió como “un contrato social” y “un pacto de país”, con 24 líneas estratégicas, más de 300 iniciativas y más de 700 acciones. A su juicio, el valor del pacto no está solo en las cifras, sino en el “cambio de paradigma” que plantea para adaptar el sistema a una realidad distinta.

El diagnóstico que trasladó Martínez fue claro. Euskadi cuenta con un sistema “sólido, reconocido y valioso”, pero tensionado por el envejecimiento, la cronicidad, las desigualdades en salud y la presión sobre los profesionales. Sobre el envejecimiento, quiso evitar una lectura negativa. “El envejecimiento no es un problema, es un éxito colectivo”, señaló. Sin embargo, advirtió de que vivir más años implica también “más complejidad, más necesidades de cuidados y más coexistencia de enfermedades”.

La cronicidad es otro de los elementos centrales. Martínez indicó que en torno al 40% de la población vasca vive con al menos una condición crónica, una realidad que obliga a cambiar la lógica asistencial. “Ya no basta con resolver episodios”, sostuvo. “Necesitamos acompañar procesos, pasar de una medicina de eventos agudos a una medicina de trayectorias de vida que exige continuidad de cuidados, coordinación y anticipación”.

El modelo que propone el Gobierno Vasco se resume, según el consejero, en cuatro desplazamientos. “De la enfermedad a la salud. Del hospital a la comunidad. De lo institucional a lo relacional, con participación efectiva de los pacientes. Y de lo reactivo a lo proactivo, orientado a resultados en salud”. Para Martínez, este es el mapa acordado por el Pacto Vasco. La cuestión, añadió, es cómo hacerlo operativo.

Inteligencia artificial y datos

Ahí situó el papel de los datos y de la inteligencia artificial y señaló que “no cambian el rumbo sino que nos dan más capacidad para recorrerlo”, afirmó. Para él IA y datos “no deciden por nosotros, nos permiten hacerlo mejor, siempre con las personas en el centro y con los resultados en salud como guía”. El consejero insistió en que la tecnología no debe entenderse como un objetivo en sí mismo ya que “es el instrumento, el objetivo sigue siendo las personas”.

Martínez explicó que Euskadi está construyendo esta capacidad a través de plataformas orientadas a integrar, estructurar y explotar información clínica de alto valor. También citó la digitalización de la anatomía patológica, que permite reducir tiempos de respuesta, facilitar segundas opiniones en tiempo real y crear redes de patología entre centros. En el ámbito de la inteligencia artificial, mencionó usos en diagnóstico por imagen, cribados oncológicos de cérvix y mama, apoyo a comités de tumores y mejora del registro de tumores.

Uno de los objetivos, subrayó, es liberar tiempo clínico. “El valor de la tecnología no está en sí misma, está en aquello que permite recuperar, que es la relación clínica”, afirmó. En este punto anunció que Euskadi comenzará próximamente un uso real de transcripción de voz en atención primaria, tanto en euskera como en castellano, tras su desarrollo en más de 15 centros de salud.

El consejero vinculó esta agenda tecnológica a una ventaja específica de Euskadi y destacó su identidad como polo industrial y tecnológico, así como la existencia de una historia clínica única que integra la atención primaria y hospitalaria. Esa combinación, afirmó, puede permitir a Euskadi “acelerar soluciones” y posicionarse como referente en la transformación sanitaria, en un contexto marcado por el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y por el reglamento europeo de inteligencia artificial. En todo caso, advirtió de que la tecnología debe diseñarse con equidad. “La tecnología puede reducir desigualdades o puede ampliarlas, dependerá de cómo la usemos”.

Prevención e innovación

La prevención fue otro de los ejes de su intervención. Martínez recordó que la asistencia sanitaria explica solo una parte de los resultados en salud, alrededor del 12%, mientras que el resto depende de factores como la biología, el entorno social y los hábitos de vida. Por ello defendió que el sistema no puede concentrar todos los recursos en intervenir cuando la enfermedad ya ha aparecido o se encuentra avanzada.

En este ámbito, señaló el desarrollo de los cribados de mama, cérvix y colon, y apuntó que Euskadi estudia los cribados de pulmón y próstata. También se refirió al impulso de cribados cardiovasculares, con un prototipo en Goierri, especialmente relevante por el peso de la enfermedad cardiovascular en mujeres. En cribado neonatal, indicó que Euskadi seguirá ampliando patologías hasta alcanzar 43 al final del próximo año. La vacunación, especialmente frente a patologías respiratorias, fue presentada igualmente como una herramienta de prevención de fallecimientos, complicaciones e ingresos.

En relación con la innovación farmacéutica, Martínez defendió una posición favorable a la incorporación temprana cuando existe valor, pero ligada a fórmulas de riesgo compartido. “Toda innovación, si aporta valor, es bienvenida y cuanto antes mejor”, señaló. No obstante, advirtió de que parte de la innovación genera expectativas clínicas y personales muy elevadas, especialmente en cáncer, junto con un impacto económico relevante. En esos casos, defendió que, si esas expectativas no se confirman, el impacto no debe recaer íntegramente en el sistema sanitario. “Nosotros somos partidarios del riesgo compartido”, resumió.

El consejero también abordó el papel de la colaboración entre el sistema público y el privado. Defendió que el sistema vasco “cada vez es más público” y recordó que el Pacto Vasco de Salud acordó no superar el entorno del 5,6% de dedicación a conciertos, incluyendo servicios no asistenciales. Entre las medidas citadas incluyó la integración de un centro oncológico en la red pública, ambulancias medicalizadas, el futuro hospital público de Tolosa y la integración en la red pública de las interrupciones voluntarias del embarazo. Todo ello, dijo, sin excluir colaboraciones puntuales con el sector privado cuando sean necesarias y de calidad.

Participación de los pacientes

La participación de los pacientes tendrá también desarrollo normativo. Martínez avanzó que la futura Ley de Pacientes de Euskadi podría estar disponible a finales de este año o principios del próximo. Su objetivo será catalogar las asociaciones de pacientes, ordenar su participación, definir normas de funcionamiento y establecer un cauce estable para que intervengan en las transformaciones del sistema. Como ejemplo práctico, citó la participación de asociaciones en la preparación de la licitación de ambulancias.

En sostenibilidad, Martínez defendió que Euskadi cuenta con el presupuesto sanitario más alto de su historia, unos 5.300 millones de euros y alrededor de 2.400 euros por habitante. Pero insistió en que el futuro no puede basarse solo en más presupuesto y más actividad. “Nuestro sistema requiere otra lógica”, afirmó. Esa lógica pasa, según el consejero, por anticipar antes de que aparezca el problema, evitar intervenciones que no aporten valor, personalizar mejor la atención y orientar los recursos donde generen mayor beneficio en salud.

También en atención primaria, Martínez apuntó cambios de organización. Citó el piloto de incorporación de psicólogos generalistas en centros seleccionados según consumo de benzodiacepinas y situación socioeconómica, tras constatar que una de cada tres consultas de atención primaria tiene relación con bienestar o malestar emocional. La evaluación de ese piloto, señaló, permitirá medir qué aporta a los pacientes y al sistema.

El mensaje final del consejero fue que la transformación debe producirse sin perder el carácter humano de la asistencia. “Podemos incorporar tecnología, podemos rediseñar procesos, podemos cambiar estructuras”, afirmó. Pero, añadió, hay algo que no puede cambiar: que la asistencia sanitaria se preste “desde el respeto, desde la humanidad, desde el acuerdo” y con transiciones pactadas.

Martínez contrapuso esa lógica de acuerdo con la tramitación del Estatuto Marco por parte del Ministerio de Sanidad, al considerar que ha seguido un camino “unilateral”, sin suficiente consenso con comunidades autónomas y profesionales. A su juicio, el conflicto ha tenido ya impacto sobre los pacientes y debería abordarse con “más diálogo, más corresponsabilidad y más acuerdo”.

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