La Base de datos para la Investigación Farmacoepidemiológica en el Ámbito Público (Bifap), una herramienta fundamental para el estudio de los patrones de uso, seguridad y efectividad de los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud (SNS). La herramienta, gestionada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) muestra un patrón de uso extremadamente concentrado que sugiere un escaso conocimiento o aprovechamiento de su potencial fuera de un grupo reducido de expertos.
En un análisis elaborado por Diariofarma a partir de los 126 proyectos de investigación realizados entre 2016 y 2025, se observa que la inmensa mayoría de la producción científica recae en tan solo cinco investigadores y tres instituciones.
Los datos revelan que, si bien se registró un total de 68 investigadores principales diferentes, la producción sigue una estructura de “larga cola”: la gran mayoría, alrededor de 48, realizó solo un estudio, mientras que un pequeño grupo de élite concentra la mayor parte de la producción. Este grupo de cinco investigadores lidera cerca del 35 por ciento de toda la producción científica de la base de datos (45 estudios), con la Aemps, la Universidad de Alcalá y la Universidad Complutense de Madrid como el "Triángulo de Poder" que aglutina los estudios complejos y multicéntricos. Estas tres instituciones concentran 66 estudios. Otras 43 entidades han liderado las 60 investigaciones restantes.
El investigador principal más prolífico es un investigador de la Universidad de Alcalá-Hospital Príncipe de Asturias, con catorce estudios en su haber, destacando por ser un perfil "generalista-experto" que explota la metodología de la base para preguntas clínicas muy diversas. Le sigue de cerca la una investigadora de la propia Aemps, con trece estudios muy centrados en el área de vacunas y estudios pediátricos. Desde la Aemps, otra investigadora ha llevado a cabo siete investigaciones en seguridad en poblaciones vulnerables, mientras que otras dos investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid, con cinco investigaciones centradas en neuro y cardiología así como salud de la mujer y cierra este top-5 de investigadores con datos de Bifap.
Tendencias de la investigación en Bifap
A lo largo de los años, Bifap registró un total de 126 estudios, con una distribución anual que muestra un repunte significativo en los últimos periodos, pasando de 10 estudios anuales en 2016 y 2017 a 20 proyectos solo en 2025.
La distribución temática también es variada, aunque destacan las áreas de cardio / metabólico con 28 proyectos, los estudios de metodología con 29, y la triple categoría de infecciosas /vacunas/COVID, que sumó 21 estudios. La investigación más específica sobre la mujer y el embarazo sumó diez estudios.
Si bien el núcleo de la producción reside en Madrid, el sistema permitió la aparición de nodos regionales fuertes como el Servicio Navarro de Salud o el Servicio Canario de Salud, además de la capilaridad con la participación de Atención Primaria, que posibilitó la investigación a médicos de centros de salud pequeños distribuidos por toda España.
La conclusión es clara: Bifap es utilizada por un grupo diverso de instituciones (46 entidades en total), pero la "fábrica" de producción científica recae en manos de menos de diez personas pertenecientes a tres instituciones clave en Madrid, quienes definen las líneas maestras de investigación como la seguridad de vacunas y el riesgo cardiovascular.
Las claves de Bifap
Bifap es un proyecto financiado y administrado por la Aemps. Su misión fundamental es velar por el cumplimiento de las garantías de calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos autorizados, asegurando que la relación entre los beneficios y los riesgos de los fármacos sea en todo caso favorable.
Tras la autorización de un medicamento, la farmacovigilancia es la tarea encargada de identificar, cuantificar y evaluar los nuevos riesgos y su impacto en la relación beneficio-riesgo. El sistema de notificación de sospechas de reacciones adversas permitió identificar nuevos riesgos o señales. Sin embargo, se hace necesario diseñar y llevar a cabo estudios específicos mediante el método farmacoepidemiológico para confirmar la existencia del riesgo, caracterizarlo y cuantificarlo, identificar factores que lo modifican y evaluar la efectividad de las medidas reguladoras que se adoptan para minimizar dichos riesgos.
Es en este escenario donde Bifap cobra especial importancia, ya que permite “realizar los estudios necesarios para la toma de decisiones reguladoras sobre medicamentos motivadas por problemas en su seguridad”, explica la propia Aemps.
La base de datos se nutre de los datos registrados por los médicos de familia y pediatras de atención primaria en la Historia Clínica Electrónica (HCE-AP) que aportan las comunidades autónomas (CCAA) participantes de forma voluntaria mediante convenios de colaboración. La información se actualiza periódicamente, al menos una vez al año, con el propósito de asegurar que Bifap incluya información longitudinal de la actividad asistencial relativa a los pacientes atendidos.
Los principios rectores del programa son la confidencialidad de la información de los pacientes de acuerdo con la legislación de protección de datos vigente; la colaboración con los médicos de Atención Primaria para mantener altos niveles de calidad de la información; la investigación de calidad desde la Asistencia Primaria de Salud; y la independencia en el desarrollo de líneas de investigación sobre aspectos relevantes para la Comunidad científica y la Salud Pública.
Para asegurar la calidad científica, Bifap cuenta con un Comité Científico que asesora a la Aemps acerca de la pertinencia, viabilidad e idoneidad de los proyectos realizados con la base de datos. Después de un dictamen favorable del Comité Científico y la aprobación por un Comité de Ética de la Investigación (CEI) o un CEIm (para estudios observacionales con medicamentos), la Aemps realiza un proceso de priorización de los proyectos, teniendo en cuenta su relevancia para la Agencia y la Salud Pública en general, la menor carga de trabajo para el equipo Bifap o el menor número de estudios activos del equipo investigador.
El valor de Bifap como fuente de datos farmacoepidemiológicos radica, en gran medida, en la amplia cobertura geográfica que proporcionan las comunidades autónomas adheridas al programa mediante convenios de colaboración. A fecha de hoy, doce CCAA aportan los registros de sus médicos de familia y pediatras de atención primaria, incluyendo al Principado de Asturias (la primera en adherirse, en 2016) , seguido de Cantabria, ya en 2021, junto a la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, la Comunidad Valenciana, Aragón y Navarra. Posteriormente, se sumaron Canarias en 2022, Murcia en 2023, y recientemente, en 2024, Extremadura y La Rioja, lo que consolida a la base de datos como una herramienta de gran potencial para el estudio de la seguridad y efectividad de los medicamentos en el territorio nacional.
Esta semana se procedió a publicar en Boletín Oficial de Cantabria el convenio que renueva el acuerdo entre la Aemps y la Consejería de Salud cántabra.









César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: