Terapéutica

El ISCIII y Biosim subrayan en León el papel estratégico de los biosimilares en España

mAbxience ha abierto las puertas de su planta de León a periodistas sanitarios para explicar cómo se fabrican los biosimilares y su impacto en el sistema nacional de salud. La compañía prevé producir en 2025 tres millones de viales y se consolida como motor científico y económico de la región.
Coral Larrosa, Encarna Cruz, Susana Millán y Marina Pollán.

La directora del Instituto de Salud Carlos III, Marina Pollán, ha explicado el papel estratégico que representa la investigación biomédica en España, “financiamos, coordinamos y evaluamos estructuras de investigación biomédica, que sirven para fortalecer esas capacidades de investigación dentro del sistema de salud como son los Institutos de Investigación Sanitaria”. Pollán expuso esta visión durante una visita que la Asociación Española de Biosimilares (Biosim), colaboración con la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), han organizado a la planta que mAbxience, tiene en León.

La visita, enmarcada en la 2ª Jornada para periodistas “Biosimilares en el foco”, se continuó con una exposición a cargo de la directora del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII); Encarna Cruz, directora general de Biosim; Susana Millán, directora médica de mAbxience; Alicia Alonso, Process Development Team Leader de R&D de mAbxience; Miguel Ángel Paniagua, Manufacturing Science & Technology Manager y la secretaria de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), Coral Larrosa.

Pollán dijo que los institutos son el ‘buque insignia’ dentro del Sistema Nacional de Salud y, en este sentido, animó a León a trabajar en su propio Instituto, “en Castilla y León solo tenemos un instituto que está en Salamanca. Esta comunidad es demasiado grande y dispersa para tener toda la investigación y conocimiento científico en un único núcleo. Por eso espero que León aspire a tener su propio Instituto de Investigación Sanitaria”.

Por otra parte, la directora del ISC-III recordó que desde el Ministerio de Sanidad se trabaja desde dos paradigmas: One Health y Medicina de Precisión con la incorporación del paradigma de la participación de los pacientes, que llevan desde el Instituto de Proyectos de Investigación, “es significativo que los pacientes y ciudadanos participen en la co-creación para luego estar en los comités de evaluación”.

Aseguró que en este momento es importante la percepción social de la ciencia, “el dinero que nosotros recibimos viene de los impuestos y si el ciudadano empieza a tener la sensación que la ciencia no sirve para nada, debido a las fake news como ocurre en Alemania, Japón o Estados Unidos, nos pondrá en una situación problemática. Estamos en un proceso de reevaluación de cómo medimos la calidad científica de los proyectos. Hay una ‘’explosión de publicaciones y algunas son fake papers. Nos importa mucho demostrar al ciudadano que el dinero que invertimos sirve para transformar y tiene repercusión en el sistema productivo”.

A lo largo de su exposición, Marina Pollán comentó que la regulación del Instituto Carlos III pasa por el Plan Estatal de Investigación Científica, Transferencia e Innovación y la financiación, a modo de paquetes de programas conocidos como la ‘Acción Estratégica de Salud’, así explicó que en el futuro quieren financiar más ensayos clínicos dirigidos a: terapias avanzadas, reposicionamiento de fármacos y productos sanitarios, “el desarrollo de productos tecnológicos, que también tiene que ser validado en ensayo clínico, es cada vez mayor”, dijo.

La periodista y secretaria de ANIS, Coral Larrosa, dijo que, desde la asociación tenemos clara la importancia de la formación continuada que es lo que nos va a permitir ejercer nuestra profesión. Tenemos que ser implacables con la terminología, los conceptos, para no dejar ningún tipo de dudas en un mundo donde los medios de comunicación seguimos siendo garantes de la información veraz”.

Encarna Cruz, directora general de Biosim concluyó la jornada presentando las principales cifras del sector —109 biosimilares aprobados en España para 23 principios activos y una adopción hospitalaria del 82%—, haciendo hincapié en la importancia de anticiparse a la llegada de nuevas terapias para garantizar su óptima adopción, línea en la que el Ministerio de Sanidad ya trabaja dentro de los tres ejes de la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028.

Impacto económico

mAbxience opera actualmente en tres centros de fabricación entre España y Argentina: León (Genhelix), Munro y Garín, además de colaborar con centros especializados de llenado y acondicionado final.

Desde su implantación en León en 2014, mAbxience ha generado un impacto estructural en el desarrollo económico y científico de la región. La compañía ha invertido más de 53 millones de euros en la planta, ha generado un valor agregado de 241,8 millones de euros y ha contribuido con 8,2 millones de euros a la balanza comercial a través de exportaciones. En el ámbito de la innovación, ha invertido 46,4 millones de euros en I+D+i, con una intensidad del 19,2 %, muy superior a la media del sector. Actualmente, 86 profesionales desarrollan su actividad en el área de investigación y la planta emplea a más de 500 personas, generando cerca de 2.000 empleos indirectos.

Proceso de fabricación y el control de calidad

Alicia Alonso, Process Development Team Leader de R&D de la compañía, expuso a los asistentes las fases por las que transcurre el proceso de fabricación de un biosimilar desde su desarrollo en laboratorio a partir de células vivas hasta los estrictos sistemas de validación, control de calidad y producción industrial, “nosotros lo que tenemos que conseguir es que durante los días de cultivo la célula produzca el anticuerpo monoclonal con el que trabajamos. Después, el resto de departamentos, se encargan de ir modulando la calidad. Nuestro objetivo final es que el biosimilar llegue a ser igual que el producto de referencia. Monitorizamos todos los parámetros del proceso: temperatura, pH, oxígeno, etc. Y gracias a nuestro equipo Amber nos permite probar 48 condiciones diferentes al mismo tiempo para poder hacer un mejor desarrollo. Dependiendo del proyecto, desde que tenemos la célula hasta que decidimos el proceso y lo pasamos a producción el tiempo de transferencia es de 9 a 12 meses”.

Además, en el laboratorio de desarrollo analítico revisan los atributos de calidad para certificar que es un biosimilar exactamente igual que el producto de referencia. Para esto presentan un ejercicio de comparación a la agencia reguladora quien debe confirmar y garantizar que ese producto final es igual que el producto de referencia. 

Susana Millán, directora médica de mAbxience dijo que si durante el proceso hay algún tipo de mejora se debe comunicar a la Agencia Reguladora, “si tu producto tiene menos inmunogenicidad que el producto de referencia y se comporta igual, es más seguro. Lo que significa, que a lo mejor tenemos un atributo de calidad, que hace que sea más seguro del que ellos tenían. Esto se comunica y la Agencia Reguladora lo utiliza”.

Miguel Ángel Paniagua, Manufacturing Science & Technology Manager, comentó que su departamento es el encargado de ‘traducir’ lo que el laboratorio de desarrollo ha optimizado a pequeña escala, “nosotros trabajamos en volúmenes que permiten producir grandes cantidades siempre cumpliendo con la reglamentación, porque fabricamos un medicamento y tiene una reglamentación muy precisa. No somos fabricantes de producto final, somos fabricantes de producto intermedio, pero nos aplican una reglamentación alta porque son productos inyectables que salen totalmente formulados de aquí”.

Afirmó que en este momento están en 100 países y que con una estimación aproximada la segunda semana de diciembre, podrán haber producido 3 millones de viales en 2025, para oncología, osteoporosis, pediatría y hematología.

Explicó que el biosimilar es una proteína con una acción terapéutica que, “se inyecta en un paciente con un potencial uso terapéutico, evidentemente, esa proteína hay que fabricarla en un organismo vivo, no se puede fabricar por síntesis química, y necesitamos que una línea celular de mamífero, células CHO obtenidas del ovario de un hámsterm, se adapte a fabricar esa proteína. Al final la proteína tiene un gen que es de origen humano, para que sea exactamente igual a la que podría estar produciendo nuestro cuerpo, pero se introduce ese gen en una línea celular de roedor, para que produzca la proteína, que es prácticamente indistinguible de una proteína humana. A esto se le llama tecnología de ADN recombinante”.

Cabe señalar que la compañía ha desarrollado y comercializado tres biosimilares: rituximab, actualmente disponible en mercados emergentes, donde ha contribuido a ampliar el acceso a tratamientos biológicos en sistemas sanitarios con grandes desafíos de equidad. Bevacizumab, aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), contando además con autorización en múltiples mercados internacionales. Y en tercer lugar, denosumab, aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y comercializado en diferentes países.

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