Terapéutica

Pfizer, primera en aceptar el ‘Nación más favorecida’ de Trump, abre el camino a otras

La Casa Blanca y Pfizer sellan un acuerdo para aplicar precios reducidos a numerosos medicamentos. El modelo de 'Nación más favorecida' se estrena con una gran farmacéutica y podría extenderse a otras en las próximas semanas.
Albert Bourla, CEO de Pfizer, y Donald Trump, presidente de EEUU durante la presentación del acuerdo.

Pfizer se ha convertido en la primera gran farmacéutica en aceptar formalmente la aplicación del modelo de ‘precios de nación más favorecida’ (Most Favored Nation Pricing, MFN) en Estados Unidos, en virtud de un acuerdo alcanzado con la Administración Trump. El anuncio, que fue presentado por el propio presidente junto al consejero delegado de la compañía, Albert Bourla, supone un hito en la política de precios de medicamentos del país y podría marcar el inicio de una nueva era en la relación entre el Gobierno federal americano y la industria farmacéutica.

“Hoy estamos haciendo historia. Por fin vamos a pagar lo mismo, o incluso menos, que otros países por los medicamentos”, declaró Donald Trump en una intervención desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, en una escenificación que ya va siendo habitual en el magnate americano para sus acciones más relevantes. El mandatario subrayó que el acuerdo con Pfizer, del que diversas partes se mantienen confidenciales, es el resultado directo de la orden ejecutiva firmada meses atrás para implantar el modelo MFN, según el cual el precio que paga Estados Unidos no podrá superar el menor que esa misma compañía ofrezca en otros países comparables.

Trump presiona al sector

Trump aseguró que el acuerdo alcanzado con Pfizer representa un punto de inflexión en la política farmacéutica de su país y anticipó que otras compañías seguirán el mismo camino. “Hoy Pfizer se compromete, y otras compañías farmacéuticas también lo harán en las próximas semanas”, afirmó durante la presentación, en la que destacó que se trata de “uno de los anuncios médicos más importantes que jamás se han hecho desde esta oficina”. El presidente subrayó además que este tipo de pactos permitirán a los ciudadanos acceder a los mismos precios que en Europa o Japón, lo que calificó como un avance histórico frente al statu quo.

Además, Trump criticó en su intervención duramente el sistema de precios vigente en el país y el modelo de investigación. “Durante décadas, los estadounidenses han financiado la I+D de todo el planeta pagando 10, 13 o hasta 15 veces más por el mismo medicamento que los europeos o los japoneses. Eso se acabó”, sentenció.

Acceso directo para pacientes y precios con descuentos

Pfizer ha confirmado que la compañía pondrá a disposición de los pacientes estadounidenses una amplia gama de medicamentos, tanto en atención primaria como en áreas seleccionadas de especialidad, a precios reducidos que alcanzarán descuentos de hasta el 85 % respecto al precio de lista, con una media del 50 %.

Entre los ejemplos concretos citados por la Casa Blanca para ilustrar el alcance del acuerdo, destacan tres medicamentos de gran uso clínico. Eucrisa (crisaborol), para la dermatitis atópica, se ofrecerá con un descuento del 80 % a los pacientes que la adquieran directamente a través de la plataforma federal. Por su parte, Xeljanz (tofacitinib ), para artritis reumatoide, artritis psoriásica y colitis ulcerosa, estará disponible con una reducción del 40 % sobre su precio habitual. Finalmente, Zavzpret (zavegepant), para el abordaje de la migraña, podrá comprarse con un descuento del 50 %, también mediante compra directa.

Estos medicamentos estarán disponibles a través de ‘TrumpRx.gov’, una nueva plataforma de compra directa impulsada por el Gobierno federal. El objetivo, según ha explicado la Casa Blanca, es facilitar el acceso de los ciudadanos a fármacos esenciales sin intermediarios ni barreras administrativas, y sin necesidad de estar cubiertos por programas públicos como Medicare o Medicaid.

Aunque el comunicado de Pfizer evita mencionar expresamente esos programas, la ficha informativa oficial del Gobierno confirma que los programas estatales de Medicaid podrán acceder a precios MFN para los productos incluidos en el acuerdo.

Pfizer: compromiso con EE.UU.

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, respaldó públicamente el acuerdo, que la compañía presenta como una medida alineada con su estrategia de accesibilidad y con su apuesta por consolidar su presencia industrial en Estados Unidos. Además, en su comunicado, Pfizer destaca que la iniciativa refuerza su compromiso con el país y se enmarca en una visión de sostenibilidad a largo plazo.

Uno de los elementos clave del pacto es que Pfizer se compromete a aumentar significativamente su inversión en suelo estadounidense, con un plan valorado en 70.000 millones de dólares. Según el comunicado corporativo, esta inversión se destinará a reforzar la capacidad productiva y las actividades de investigación y desarrollo en EE.UU., en el marco de un compromiso con la soberanía farmacéutica del país.

Como parte del acuerdo, cabe destacar que el Gobierno americano ha concedido a Pfizer una moratoria de tres años en la aplicación de aranceles comerciales relacionados con la investigación de productos sujetos a revisión bajo la Sección 232 del Departamento de Comercio. El plazo se ajusta al tiempo que le resta a Donald Trump al frente del ejecutivo americano.

La Casa Blanca impulsa una nueva política farmacéutica

El posicionamiento publicado por la Casa Blanca sitúa este acuerdo como el primer caso real de aplicación del modelo MFN, una estrategia que el equipo de Trump lleva impulsando desde su primer mandato y que encontró fuerte oposición en el Congreso, en especial por parte de sectores que alertaban de un potencial efecto negativo sobre la innovación.

Con este paso, la Administración busca esquivar el bloqueo legislativo y avanzar mediante acuerdos bilaterales con los laboratorios. La vía utilizada ha sido una combinación de presión política, incentivos fiscales e intervención directa en la cadena de suministro.

Trump arremetió contra el sistema actual de precios farmacéuticos, que calificó de “inaceptable”, y defendió la necesidad de corregir prácticas comerciales internacionales que, a su juicio, han permitido a otros países imponer precios bajos trasladando el coste a los consumidores estadounidenses. En sus palabras, su Administración ha tomado medidas “históricas” para investigar las políticas discriminatorias de terceros países que “extorsionan” a los fabricantes norteamericanos y fuerzan un sobreprecio en el mercado doméstico.

A lo largo de la presentación del acuerdo también participaron otros representantes de la Administración Americana, como Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, quien calificó el acuerdo alcanzado como un logro histórico, y afirmó que, tras décadas de promesas incumplidas por ambos partidos, “por fin se está cumpliendo el compromiso de bajar el precio de los medicamentos”. Atribuyó este avance al liderazgo del presidente Trump, al que agradeció su capacidad para hacer realidad una medida que, hasta ahora, muchos consideraban políticamente inviable.

Desde el ámbito de Medicare, Mehmet Oz respaldó el modelo de precios de 'nación más favorecida' (MFN) como una herramienta eficaz para reducir el gasto público sin comprometer el acceso. Recordó que las negociaciones con Pfizer fueron largas y complejas, pero que el acuerdo final demuestra que es posible reequilibrar el sistema en favor de los pacientes. “El presidente no soltó el tema; lo puso sobre la mesa una y otra vez hasta que lo conseguimos”, explicó, en alusión directa a la persistencia del Ejecutivo en implantar esta política. Según Oz, el ahorro potencial para Medicare podría superar los 70.000 millones de dólares si otras compañías siguen el mismo camino.

Por su parte, el comisionado de la FDA, Marty Makary, sostuvo que el acuerdo con Pfizer representa un paso decisivo hacia un sistema más transparente y alineado con los estándares internacionales. Destacó que la agencia priorizará la revisión de los expedientes regulatorios presentados por fabricantes que trasladen producción a Estados Unidos o que adopten precios similares a los de Europa o Canadá. A su juicio, este enfoque puede corregir desequilibrios históricos en el mercado estadounidense y mejorar el acceso real de los pacientes a medicamentos esenciales.

¿Y el impacto internacional?

La aceptación del modelo MFN por parte de una compañía global como Pfizer podría tener implicaciones más allá de EE.UU. Aunque el acuerdo anunciado se limita al ámbito nacional, la sensación en el sector apunta a a que la estrategia de precios internacionales de referencia podría condicionar el modelo de fijación de precios en otros mercados regulados, como Europa o Canadá.

Al establecer como referencia el menor precio internacional, las compañías podrían optar por limitar la negociación a países con mayor capacidad de pago para evitar que estos precios afecten al mercado estadounidense. Esta posibilidad ya fue advertida por analistas del sector cuando Trump planteó por primera vez el modelo MFN en 2020, aunque su implementación fue bloqueada por litigios judiciales.

Por el momento, no se conocen detalles sobre cómo se calcularán los precios de referencia ni qué países formarán parte del comparador internacional. Tampoco se ha precisado si estos precios MFN serán aplicables a futuros lanzamientos o únicamente a productos actualmente en el mercado.

Mientras tanto, la plataforma TrumpRx.gov comenzará a operar en las próximas semanas, aunque por el momento no se han hecho públicos los listados de productos incluidos ni las condiciones de acceso.

¿Son realmente mayores los precios en EEUU?

Desde el ámbito nacional, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, se refirió semanas atrás a los riesgos de replicar en Europa políticas como las impulsadas por la Administración Trump. Durante su intervención en el XXIV Encuentro de la Industria Farmacéutica en la UIMP, rechazó expresamente “una escalada proteccionista” como respuesta a las tensiones en el acceso a medicamentos, y defendió una alternativa basada en “más integración europea, más autonomía estratégica y más cooperación internacional”. En su opinión, apostar por repliegues nacionales en la cadena farmacéutica puede perjudicar a los pacientes más vulnerables.

Por su parte, el director general de Cartera Común del SNS y Farmacia, César Hernández, introdujo matices relevantes al debate sobre los precios de los medicamentos en Estados Unidos frente a Europa. Señaló que, aunque el discurso dominante apunta a un EE.UU. que paga más y que el resto del mundo que se beneficia, según él, la realidad es más compleja por los descuentos opacos y las diferencias en volumen de consumo. “Europa occidental, en términos de dosis diarias definidas, consume más medicamentos que Estados Unidos”, afirmó, lo que condiciona la estructura de costes y el enfoque del precio. Además, planteó la gran cantidad de intermediarios que tienen un papel en la asistencia sanitaria y la prestación farmacéutica, que van añadiendo márgenes que incrementan los precios finales.

Hernández también fue crítico con el modelo de ‘Nación más favorecida’ acordado entre Pfizer y la Casa Blanca. A su juicio, se trata de una estrategia “potencialmente ficticia”, al basarse en comparaciones de precios internacionales cuya transparencia es muy limitada. Advirtió además que el mayor impacto de este tipo de políticas lo sufrirán “los ciudadanos más vulnerables en Estados Unidos”, más que los sistemas regulatorios europeos, aunque reconoció que podría haber efectos indirectos si se generaliza.

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