El impacto de las políticas proteccionistas impulsadas desde Estados Unidos, con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, y su efecto en el sector farmacéutico, marcó buena parte de los debates en el XXIV Encuentro Nacional de la Industria Farmacéutica, organizado por Farmaindustria en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y el director general de Cartera Común del SNS y Farmacia, César Hernández, coincidieron en la necesidad de que Europa trace una estrategia propia y coordinada frente a un escenario internacional convulso.
Padilla advirtió de que no se debe convertir a Europa y España en “la plataforma estable desde la cual tomar riesgos en otros territorios”. Según subrayó, la Unión Europea debe poner en valor su mayor fortaleza: un marco normativo estable, predecible y coherente, que no puede ser utilizado por la industria únicamente como soporte seguro para deslocalizar riesgos hacia otros mercados. “Si verdaderamente queremos que la Unión Europea o que España lleven a cabo políticas estables, posteriormente tienen que encontrar una contraparte que refuerce y recompense esa estabilidad”, señaló. En este contexto, Padilla insistió en que la respuesta europea debe pasar por “un mercado más grande, más coordinado y que trabaje cada vez más al unísono”, así como por una mayor interlocución internacional con regiones estratégicas como América Latina.
Hernández coincidió en que no se puede “comprar alegremente los mensajes” que llegan desde Estados Unidos y recordó que el modelo norteamericano dista mucho de ser ejemplar. “Estados Unidos decrece su esperanza de vida, es peor que la de Europa y sin embargo tiene un sistema de inversión e innovación de lo que llamamos primera clase”, dijo. Además, cuestionó uno de los mantras más repetidos en el debate transatlántico: que los estadounidenses pagan siempre más por los medicamentos. “En Estados Unidos hay descuentos, hay paybacks, igual que en el resto del mundo”, afirmó, apuntando que las comparaciones simplistas de precios “son tremendamente complicadas”.
Ambos dirigentes del Ministerio de Sanidad subrayaron que el proteccionismo arancelario golpeará primero a los ciudadanos más vulnerables en EE.UU. “El primer afectado por todo esto es el ciudadano americano de clase media-baja”, apuntó Hernández, para quien la medida difícilmente logrará reindustrializar de forma inmediata un sector tan complejo. Padilla abundó en esa línea y advirtió de que las políticas de aranceles “no son la respuesta idónea” que Europa debe imitar.
En contraste, los responsables de Sanidad defendieron que el Viejo Continente tiene una oportunidad para reforzar su autonomía estratégica. En este sentido, Hernández planteó que Europa puede ganar liderazgo en aspectos regulatorios y atraer programas científicos y de inversión que podrían desviarse si EE.UU. renuncia a su liderazgo. Al mismo tiempo, alertó de los riesgos de que parte de esa capacidad se traslade al sudeste asiático, con un desarrollo tecnológico creciente y cada vez más competitivo.
Otro de los puntos críticos es el concepto de “nación más favorecida” que impulsa la Administración Trump, que, según Hernández, “puede obligar a un reseteo global del modelo de negocio de la industria farmacéutica”. Para el director general, esta iniciativa podría generar una dinámica ficticia en la fijación de precios y alterar los equilibrios internacionales en el acceso a medicamentos.
Ambos concluyeron apelando a la idea de que las instituciones y la industria deben remar en la misma dirección. “Vamos en el mismo barco, o al menos en el mismo río”, coincidieron en señalar, subrayando que el futuro del sector en Europa dependerá de la capacidad para mantener un equilibrio entre innovación, sostenibilidad y acceso, en un contexto internacional cada vez más marcado por la tensión geopolítica.
Establecer vínculos
Por otro lado, Padilla defendió la necesidad de ir más allá de la mera colaboración entre la industria farmacéutica y el Sistema Nacional de Salud (SNS) y avanzar para consolidar un verdadero “vínculo” en la gestión del medicamento a lo largo de todo el ciclo de vida de los mismos.
El secretario de Estado explicó que ese vínculo debe construirse en tres dimensiones: “para qué, entre quiénes y cómo”. En cuanto al “para qué”, señaló que la relación ha de abarcar todo el ciclo de vida del medicamento, desde la investigación básica y clínica hasta la producción, la financiación y el acceso. Destacó iniciativas como el PERTE de Salud de Vanguardia, las sociedades mixtas de capital público-privado, poniendo como ejemplo a Certera, Terafront, así como el relanzamiento del plan Profarma como ejemplos de esta cooperación integral.
En lo que se refiere a “entre quiénes”, el secretario de Estado subrayó el salto dado en los últimos años, pasando de contactos bilaterales entre los distintos ministerios y los representantes de la industria a un foro de diálogo amplio, el Comité Mixto de la Estrategia de la Industria Farmacéutica en el que participan no solo Sanidad y la industria, sino también otros ministerios clave como Hacienda, Economía, Industria, Ciencia, y se va a dar participación a comunidades autónomas, organizaciones profesionales y representantes de la sociedad civil. A su juicio, este marco ha elevado la política farmacéutica “a un rango de política de Estado”.
Respecto al “cómo”, Padilla situó la Estrategia de la Industria Farmacéutica como instrumento central de gobernanza y resaltó la importancia de mantener un diálogo temprano y fluido con las compañías, basado en la confianza y la predictibilidad. Según expuso, los avances recientes en reducción de plazos de financiación de medicamentos muestran que este vínculo no es meramente formal, sino que tiene capacidad real para impactar en las políticas públicas.
Pero Padilla fue más allá del típico ciclo de vida del medicamento que se inicia con la investigación clínica y llega hasta la financiación y acceso. El secretario de Estado quiso a vincular este pacto hasta la independencia de los profesionales y reclamó “preservar la formación” de la capacidad de influencia de la industria farmacéutica. “De la misma manera que intentamos separar al prescriptor del dispensador, deberíamos separar al prescriptor del comercializador”.
Desarrollo legislativo español
Por otro lado, César Hernández también dedicó la parte final de su intervención a ofrecer algún detalle sobre la tramitación de diferentes normas en materia farmacéutica.
Recordó que el Proyecto de Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios se encuentra próximo ir en segunda vuelta en el Consejo de Ministros, paso previo a su remisión a Las Cortes. Según dijo Hernández, se han recopilado en las alegaciones hasta 5.000 líneas que ya se han analizado en una primera vuelta y están revisando algunas de nuevo. Gracias a ellas, explicó que se han identificado aspectos novedosos que se incorporarán en el texto. En cuanto a las cuestiones más alegadas se encuentras aspectos de la prescripción de enfermería y fisioterapia, uso racional del medicamento, prescripción y dispensación, precios seleccionados, tiempos para la toma de decisiones, modificación de la ley de contratos o aspectos sobre publicidad.
El director general planteó las dificultades de asumir algunas de las alegaciones presentadas, como la relacionada a la Ley de Contratos, que al ser una norma propia del Ministerio de Hacienda no es sencilla su modificación en los términos planteados por Sanidad en algunos borradores iniciales y reclamados por el sector. Además, respecto de la concreción de plazos para la financiación, Hernández recordó que, en muchas ocasiones, las compañías no pueden ofrecer antes de los 180 días “un precio que España podría aceptar”, por lo que, pasado ese plazo, “habrá decisiones, pero negativas”.
Sobre el Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias indicó que aún está pendiente de algún informe preceptivo previo a su envío al Consejo de Estado. Además, la directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps), María Jesús Lamas, que participó en otra de las mesas, explicó que en el texto definitivo se establecerán los periodos transitorios para la elaboración de las guías metodológicas establecidas en el real decreto y que serán de un año tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Igualmente, tras la publicación de las directrices habrá una aplicación progresiva del real decreto según calendario y fases.
En la parte final de su intervención, César Hernández insistió en que solo será posible alcanzar un “auténtico equilibrio en el funcionamiento del sector farmacéutico” si se adopta una visión transversal que impregne toda la estrategia de la industria e involucre a todos los actores. A su juicio, no se trata solo de cómo España enfrenta el desafío, sino de cómo lo hace la Unión Europea en su conjunto, con iniciativas como la Ley de Medicamentos Críticos o el futuro Acta de Biotecnología, que requieren un enfoque común y coordinado.
Hernández concluyó expresando su compromiso con llevar adelante los proyectos normativos en marcha y confió en que puedan convertirse en un “punto de inflexión” hacia un modelo “más fácil, sensato, predecible y transitable”. Además, se mostró dispuesto a trasladar personalmente estos mensajes a las sedes internacionales de las compañías farmacéuticas. En este sentido, animó a los representantes de la industria a invitar a sus CEO a mantener una conversación con los directivos del Ministerio de Sanidad













César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: